El productor surcoreano de formatos Jin Woo Hwang reflexiona sobre cómo ha evolucionado la industria, qué temas preocupan ante la IA y la aversión al riesgo y qué puede aprender el sector de la creator economy.
Jin Woo Hwang ha pasado buena parte de su carrera en la intersección entre la ambición creativa y la realidad comercial.

Es que además de ser el fundador y presidente de la agencia surcoreana de formatos Something Special, la carrera de Hwang incluye haber sido director de contenidos de CJ ENM, miembro del board de FRAPA y presidente de la Korean Format Alliance.
Por eso, Hwang ocupa una posición privilegiada desde la que analizar el estado del negocio global de los formatos.
Y lo que ve actualmente es una industria bajo presión, pero también una que se está reposicionando silenciosamente para lo que viene.
“La aversión al riesgo lo domina todo”, dice. “Con la caída del consumo de la televisión lineal tradicional debido a la aceleración de la fragmentación televisiva, la eficiencia y la efectividad se están volviendo más importantes que el volumen en el negocio global de los formatos”.
La consecuencia de ese cambio, argumenta, es visible en los slates de commissioning de los principales mercados: compradores que se apoyan con fuerza en reboots, IP nostálgica y variaciones menores de éxitos probados.
Mientras, los formatos realmente originales tienen dificultades incluso para conseguir un piloto.
“En el sector de los formatos siempre aprendimos que un show tiene que ser original y diferenciado”, dice Hwang. “Pero con el miedo los nuevos formatos están teniendo dificultades para conseguir un piloto. Y, sin nuevos enfoques, las audiencias más jóvenes se van a alejar”.
Ese miedo tiene parte de sus raíces en la disrupción estructural provocada por las plataformas globales de streaming. En Corea, sostiene Hwang, el impacto ha sido total.
Es que los streamers globales primero sacudieron al sector al exigir compras mundiales de derechos y pagar un premium por adelantado. El resultado ha sido un reordenamiento fundamental de dónde reside el poder.
“Las productoras, los productores y el talento creativo ahora presentan primero sus proyectos a los streamers globales, aunque asegurar los derechos sea más difícil”, dice.
Los broadcasters tradicionales, que antes tenían casi por defecto los derechos para distribuir programas y formatos, están perdiendo incluso eso.
Frente a estas presiones, Something Special se ha orientado deliberadamente hacia la colaboración más que hacia la licencia directa.
“Siempre creemos en la colaboración”, dice Hwang. “Se necesitan codesarrollo y reparto del riesgo. La licencia directa es importante, pero tenemos que considerar más coproducciones, IP compartida y modelos de financiación deficitaria multiterritorio”.
Es un enfoque marcado por el pragmatismo: en un mercado en el que los compradores quieren prueba de concepto antes de comprometerse, compartir el riesgo desde etapas tempranas suele ser la única vía viable para lograr que un formato llegue a producirse.
La ola de consolidación que ha ganado ritmo a lo largo de 2026 suma en tanto otra capa de complejidad. Y Hwang tiene claras las implicancias de esto para los creadores independientes: para ellos será más difícil vender IP original sin transferir equity en algún momento.
Pero también tiene claro que la consolidación no es simplemente una amenaza. “Un megaestudio puede comprar un formato y desplegarlo en sus productoras propias en múltiples territorios”, dice.
“La industria de los formatos nunca ha estado divorciada de la cuestión de la cantidad y la calidad. Por eso debemos entender la situación actual de consolidación”, agrega.

El desafío, sugiere, no es resistir la marea, sino navegarla con inteligencia.
En el plano creativo, Hwang identifica una tensión que empieza a resolverse de formas interesantes. Los formatos, sostiene, están evolucionando para responder al momento, en lugar de limitarse a refugiarse en terrenos más seguros.
El cambio clave es el avance hacia un pensamiento multiplataforma desde las etapas más tempranas del desarrollo.
“Hoy desarrollamos formatos con un concepto multiplataforma, para que puedan adaptarse mucho más fácilmente al ecosistema interactivo actual”, dice. “Las extensiones digital-first, las experiencias en vivo y el merchandising inmersivo son buenos ejemplos. Los formatos transforman a un espectador pasivo en un consumidor activo. Y eso, con el tiempo, traerá más fuentes de ingresos”.
La lógica es sencilla: un formato que existe únicamente como programa de televisión es un formato con un solo techo de ingresos.
Uno diseñado desde el inicio para generar clips, eventos en vivo y productos de merchandising es algo mucho más durable.
En ese sentido, la creator economy ha hecho más que nadie por demostrar este principio en la práctica, y Hwang cree que la industria tradicional de los formatos tiene mucho que aprender de ella.
Lo que más le llama la atención es la velocidad con la que los creadores iteran. “Ejecutan y ajustan su contenido durante el proceso de producción en un período increíblemente corto, en base a la reacción de la audiencia”, señala. “Si los formatos tradicionales pueden incorporar esto a su desarrollo, va a ocurrir algo diferente”.
También apunta al cultivo de fandoms de nicho como una disciplina que la industria en general todavía no domina. Los creadores de primer nivel, observa, son tratados cada vez más no como talento contratado, sino como propietarios de IP y productores ejecutivos por derecho propio, con networks que licencian sus formatos digitales ya validados y los escalan al primetime, en lugar de intentar convertir a los propios creadores en conductores televisivos convencionales.
En ningún lugar es más visible la democratización de la cultura de los formatos que en YouTube, que Hwang describe simplemente como “la nueva televisión”. No una marca, no una plataforma, sino un reemplazo del medio en sí mismo.
“Ha democratizado de manera fundamental todo el negocio del contenido visual, además de la industria de los formatos”, dice. “Demostró que a las audiencias les importan mucho los mecanismos de formato, independientemente de los valores de producción televisivos”.
Su expectativa es que YouTube se convierta en la principal plataforma de lanzamiento de nueva IP, con contenidos de calidad broadcast que establezcan allí credibilidad global antes de migrar a plataformas de streaming o networks lineales. En ese mundo, el pipeline tradicional de desarrollo y commissioning queda esencialmente invertido.
En cuanto a la IA, Hwang ofrece una evaluación medida, que evita tanto el hype como el escepticismo que suelen dominar la conversación.
En su propia compañía, las herramientas de IA han resultado realmente útiles para la producción de pitch decks, la visualización de conceptos y la redacción de biblias de formato, aunque todavía estén lejos de generar ideas creativas verdaderamente atractivas.

Las ganancias de eficiencia son reales, al igual que la reducción de costos en traducción y materiales de presentación. Las preocupaciones también son reales: la protección del copyright sigue siendo un problema sin resolver, y la tendencia de las imágenes generadas por IA a carecer de rasgos distintivos, ya que se nutren de datos existentes, es una limitación significativa para una industria que comercia con originalidad.
En cuanto a dónde está ocurriendo realmente la innovación, Hwang señala a los sospechosos habituales de Europa junto a su propio territorio. Reino Unido, los países del Benelux y Escandinavia siguen siendo, a su juicio, el centro de la creatividad en el mundo de los formatos. Corea, mientras tanto, ya dejó atrás su fase experimental.
“Los K-formats ya no son tratados como conceptos experimentales”, dice. “Hoy, el reality entertainment, la competencia y los formatos con high concept se están expandiendo con fuerza en el commissioning”.
La demanda pasó de la adquisición directa de formatos a acuerdos de codesarrollo y coproducción, una señal de que los socios internacionales ahora ven la creación coreana como un punto de partida para la colaboración, y no simplemente como una fuente de producto terminado para licenciar.
La tendencia creativa que más entusiasma a Hwang es lo que llama el “concepto prestigioso”: formatos construidos en torno a un propósito claro, emoción humana auténtica y valores genuinos, más que alrededor del mero espectáculo o la controversia.
No es que el contenido snackable o provocador no funcione, reconoce, sino que las audiencias más jóvenes ya tienen acceso ilimitado a eso a través de TikTok y YouTube. La pregunta para los desarrolladores de formatos es qué pueden ofrecerles que esas audiencias no encuentren en otro lado.
El propio slate de Something Special refleja esta mirada, con ‘Unforgettable Duet’ y el formato actualmente en producción bajo el título de trabajo ‘The Underdogs: Becoming Heroes Together’ como ejemplos de lo que Hwang considera una respuesta a esa pregunta.
Consultado sobre qué formato citaría por encima de todos como modelo de la forma, Hwang no duda: ‘Got Talent’ (Fremantle).
“Es verdaderamente universal, enormemente divertido, familiar, auténtico y multiplataforma”, dice. “Desde la perspectiva de un productor, el formato es más que lo que se puede aprender de un talent show con buzzers. Es el show definitivo de primetime de todos los tiempos”.
Es una elección reveladora: un formato que ha demostrado longevidad en territorios, plataformas y décadas precisamente porque su mecanismo subyacente es lo suficientemente simple como para ser universal y lo suficientemente flexible como para seguir reinventándose. En los próximos años, esas cualidades pueden resultar más valiosas que nunca.












