After Party Studios construyó su reputación tendiendo puentes entre el mundo digital y el mundo mainstream. Y ahora con Sister Group a bordo, sus cofundadores Ben Doyle y Callum McGinley explican por qué lo que manda hoy es la autenticidad.

Muchas productoras han tenido dificultades para encontrar su lugar en “la nueva economía del contenido”. Y el espacio tradicional atraviesa desde hace un par de años una fuerte crisis, con compañías cayendo por decenas.
Pero hubo una empresa que vio venir el cambio y supo exactamente dónde posicionarse.
Se trata de la productora británica enfocada en digital After Party Studios, que se ha convertido en una suerte de enlace entre el viejo y el nuevo mundo situada en “el punto de encuentro entre lo digital y lo mainstream”, como lo describió recientemente su director, Ben Doyle.
Es que After Party Studios ha sabido conjugar estos dos mundos en proyectos como la docuserie deportiva ‘Scenes’, para Sky Sports, o las series de Channel 4.0 ‘Don’t Get Catfished’ y ‘Hear Me Out’.
Tanto es así, que en abril la compañía de Elisabeth Murdoch y Jane Featherstone, Sister Group, adquirió una participación mayoritaria en el negocio.
Y la empresa ya utilizó esa inversión para expandirse, con la contratación de Jessica Ross-Dorman como directora de producción.
Fundada hace una década por el youtuber Callum McGinley (también conocido como Callux), el CEO Joshua Barnett, el fundador de Base79 Richard Mansell y Ben Doyle, la compañía es especialmente conocida por sus rápidos tiempos de entrega.
Destacó en ese sentido la reciente campaña creada para YouTube y redes sociales junto a Red Bull sobre la convocatoria de Neymar para el Mundial 2026, que pasó del rodaje a la pantalla en menos de un día, incluida la edición y los clips para redes sociales.
Pero eso no impidió que superara los 250 millones de visualizaciones.
Es esa agilidad la que Doyle cree que After Party puede aportar a una compañía más tradicional como su nueva matriz, conocida por exitosas series scripted como ‘Chernobyl’, ‘This is Going To Hurt’ o ‘Gangs of London’.
“Siempre hemos estado en el punto de encuentro entre lo digital y lo mainstream, mientras que Sister viene del guion, el unscripted y el podcast”, dijo Doyle durante SXSW London.

“El espacio scripted está completamente sin explotar en el mundo de YouTube. La diferencia más interesante entre ambos mundos es la velocidad. Para ese clip de Neymar hay que moverse a la velocidad de la luz. Eso es lo fascinante: ¿cómo hacemos cosas en el espacio scripted que se muevan a esa velocidad? Porque con los íconos culturales hay que moverse rápido. Si lo estrenas en un par de años, quizás ya no estén tan de moda”.
“El contenido de calidad antes significaba contenido de calidad visceral”, dijo por su parte Callum McGinley
“Ahora tiene más que ver con cómo involucras a la audiencia, cómo la mantienes hasta el final del video, si cumples con las promesas que planteaste al principio. Es algo en lo que hemos trabajado sin descanso durante los últimos años. La audiencia es inteligente: no le importa la calidad de producción, le importan la autenticidad y las buenas ideas”.
Efectivamente, una reciente investigación de Digital i reveló que YouTube ya superó a Netflix en tiempo promedio diario de visionado en 20 mercados internacionales, con el promedio diario por cuenta de YouTube creciendo de 87,2 minutos en 2024 a 99,1 minutos en 2025.
El de Netflix, mientras tanto, cayó de 100,5 minutos a 93,4 minutos.
Doyle, sin embargo, percibe que muchas marcas y canales de YouTube aún no han captado los cambios sutiles en su algoritmo, donde el descubrimiento desde la página de inicio es ahora más importante que una gran cantidad de suscriptores.
“El comportamiento de la audiencia está cambiando”, dijo. “Si eres una marca que tiene un canal con un par de cientos de miles de suscriptores, o incluso uno o dos millones de suscriptores de los buenos viejos tiempos, pero tus videos obtienen 2.000 visualizaciones, entonces hoy vengo a decirte: elimina ese canal. No tienes dos millones de suscriptores, tienes 1.000. Elimínalo y empieza de nuevo”.
“Es como tener un amigo que es muy malo recomendando restaurantes. Una vez puede fallar, pero cuando ya te hizo 20 malas recomendaciones, no vuelves a escucharlo nunca más. Y así es como el algoritmo ve tu canal”, agregó.
“Te conviene mucho más asumirlo, matar el canal y empezar uno nuevo. Al algoritmo de YouTube le encantan los canales nuevos. Las audiencias no siguen a través de la caja de suscripciones, descubren por la página de inicio. Si haces un canal que rompe todas las reglas, se enfoca en la audiencia y trae energía fresca, va a rendir mucho mejor porque llegará a la página de inicio como contenido nuevo, captará una nueva audiencia y desde ahí puedes correr”.

McGinley dijo que otro error común es operar “un solo canal ofreciendo 100 cosas”.
Y aconsejó: “Ten una serie, una idea, y hazla muy bien en un solo lugar. Si tienes una buena pieza de contenido y la semana siguiente es un tráiler, o una entrevista, o una pieza de marca, tienes a todo el mundo ahí y en el minuto en que les sirves algo que no quieren, rompiste la conexión y el vínculo. Si entregas, entregas, entregas, ahí es donde empiezas a ver crecimiento. El algoritmo toma una decisión en esas primeras 1.000 visualizaciones”.
Doyle coincidió: “Las primeras 1.000 visualizaciones son lo más importante. Si publicas algo después de una pieza de contenido increíble y las primeras 1.000 personas no hacen clic, estás muerto”.
Por eso para Doyle, más que contenido que sea experimentado por todos al mismo tiempo, las marcas deben perseguir una audiencia más pequeña y comprometida con contenido auténtico.
“La monocultura está muerta. Si como marca estás invirtiendo en eso, más vale que prendas fuego el dinero”, dijo.
“Persigue la autenticidad, encuentra al principio una audiencia pequeña que realmente compre el ethos de tu marca y lo que quiere ver. Invierte en eso y construye esa comunidad”, agregó.
“En los medios mainstream, ‘Clarkson’s farm’ [de Prime Video] es un gran ejemplo en el que estás viendo a Jeremy Clarkson de una forma muy distinta a como es en ‘Top Gear’ y ‘The Grand Tour’. La autenticidad nos está empujando a todos hacia distintos medios y formatos. Es importante en esta época darse cuenta de que a la audiencia no le importan los adornos externos. Si no quiere verlo, no hará clic. Tienes que hacerlo irresistible, para que no puedan no hacer clic”.
Esa mirada también define cómo After Party trabaja con las marcas. Cuando recientemente una gran compañía le pidió una propuesta para un video de 15 minutos en YouTube, el estudio volvió con una idea distinta: un reel de dos minutos para Instagram.
Es que en un ecosistema donde se habla cada vez más del llamado “AI slop” que inunda las redes sociales y las plataformas de video, Doyle prefiere advertir sobre otro riesgo para las marcas: la “basura de internet”.
“Hay muchísimo contenido que se produce simplemente porque alguien tiene dinero para gastar y alguien está dispuesto a tomar ese dinero. La audiencia nunca entra en la ecuación, y entonces todo termina en la basura. Todos los que lo hacen piensan: ‘Yo nunca vería esto’, pero igual lo lanzan, y nadie lo ve”, dijo Doyle.
McGinley lo resumió con una imagen habitual: “Mil visualizaciones, pero solo dos comentarios. Todos lo hemos visto”.
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