El principal ejecutivo de Netflix para EMEA, Larry Tanz, prometió una inversión récord en contenidos europeos pero advirtió que los excesos regulatorios del Viejo Continente pueden ser contraproducentes.
Netflix se comprometió a invertir más que nunca este año en contenido europeo y superar su propio récord el próximo año y el siguiente.
Así lo dijo recientemente el máximo ejecutivo de contenidos de la compañía para EMEA, Larry Tanz, que se pronunció también con firmeza contra propuestas regulatorias que, advirtió, podrían dañar las mismas industrias que buscan proteger.

Los dichos de Tanz fueron realizados a comienzos de este mes durante un keynote en la conferencia Enders TMT Leaders Live 2026, celebrada en Londres, donde el ejecutivo sostuvo que las obligaciones rígidas de inversión, las normas prescriptivas sobre propiedad intelectual y una regulación demasiado amplia de la inteligencia artificial podrían sofocar la toma de riesgos creativos que convirtió a la televisión europea en una fuerza global.
Apuntando a lo que describió como un diagnóstico equivocado de los problemas de la industria, Tanz advirtió que encuadrar el debate como “grandes contra pequeños” o “streamers contra broadcasters” llevará a decisiones de política pública que “resultan satisfactorias en el corto plazo, pero empeoran los problemas de fondo”.
Sobre las obligaciones de inversión, reconoció que Netflix ha cumplido de forma consistente, y en muchos casos superado, los objetivos fijados para la compañía en Europa.
“Este año invertiremos más que nunca en historias europeas. Y ese récord se romperá el año próximo. Y el siguiente. Esa inversión significa que hemos conectado producciones británicas con nuevas audiencias en todo el mundo, generando más inversión para la economía creativa”, dijo el VP de contenidos para EMEA de Netflix.
Pero el ejecutivo advirtió contra reglas que dicten no solo cuánto se invierte, sino qué se produce y a través de quién.
“Se termina con un sistema en el que compañías como la nuestra están obligadas a canalizar dinero a través de estructuras específicas hacia series que quizá las audiencias en realidad no quieran ver, en lugar de respaldar los proyectos, socios e historias con mayores posibilidades de éxito”, señaló.
También se mostró cauto ante las iniciativas que buscan obligar por ley a que la propiedad intelectual permanezca en manos de productores locales, independientemente de quién asuma el riesgo financiero.
Ese enfoque, argumentó, empujaría a Netflix hacia acuerdos de licencia más pequeños por contenidos de librería y formatos reciclados, desincentivando los encargos originales y las nuevas voces.
Además, cuestionó la idea de que las compañías beneficiadas por las protecciones a las independientes sigan siendo pequeñas empresas con limitaciones de caja, al señalar que muchas son hoy grandes grupos internacionales respaldados por capital privado o fondos soberanos.

Francia fue citada como una señal de advertencia. “Obligaciones y restricciones cada vez más altas son cada vez más difíciles de sostener, sin evidencia clara de que las audiencias estén mejor servidas”, dijo Tanz, al advertir contra la adopción de ese modelo por parte de otros mercados europeos como si ofreciera respuestas listas para usar.
Tanz usó su discurso para defender que Netflix sea vista como una parte integrada de las industrias creativas del Reino Unido y Europa, y no como un actor externo.
Dijo que la compañía empleó a 50.000 personas en la industria creativa británica durante la última década, trabaja con más de 200 productoras británicas y reinvierte sus ingresos locales en el Reino Unido. “Somos un aporte para esa industria, no un reemplazo”, afirmó.
El ejecutivo repasó la evolución de Netflix, desde un hub de programación con sede en California que hacía viajar a productores europeos a Los Ángeles para reuniones, hasta una red de equipos locales de commissioning con presupuestos y poder de decisión a nivel país.
Ese cambio, argumentó, fue impuesto a la compañía por la propia industria y terminó haciéndola mejor. “¿Cómo cambió la industria de la televisión a Netflix? Nos hizo más locales, más responsables y más ambiciosos respecto de lo que esta industria puede ser”, dijo.
La importancia de la autenticidad cultural en la narración atravesó también su discurso.
Tanz citó los dramas británicos ‘Adolescence’, ‘Baby Reindeer’ y ‘Grenfell’ como ejemplos de series arraigadas en lugares y comunidades específicas del Reino Unido que encontraron audiencias globales precisamente por ese arraigo.
“Nunca hubo una serie que se volviera global sin funcionar primero en casa”, dijo, y agregó que esos programas son producto de ecosistemas locales saludables, desde las telenovelas en las que los actores tienen su primera oportunidad hasta compañías independientes dispuestas a apostar por guiones arriesgados.

Sobre la inteligencia artificial, Tanz pidió cautela, pero sin alarmismo, al señalar que la ansiedad no debería dictar las políticas públicas.
Describió la IA como una evolución de herramientas existentes más que como un reemplazo de la creatividad humana, y dijo que cualquier aplicación de la tecnología en Netflix debe superar una prueba básica: si ayuda a los creadores a hacer mejores historias y facilita que las audiencias las encuentren.
En ese sentido, confirmó que la compañía está explorando aplicaciones de IA en áreas como posproducción y descubrimiento de contenidos, pero subrayó que debe hacerlo “con cautela y transparencia”.
El ejecutivo cerró instando a los responsables de políticas públicas a preservar las condiciones que hicieron del Reino Unido y Europa hubs creativos globalmente competitivos: libertad para experimentar, incentivos para asumir riesgos creativos y financieros, un marco fiscal y regulatorio que apoye la reinversión, y normas de IA proporcionales a los usos relativamente de bajo riesgo del entretenimiento. “Si hacemos eso bien”, dijo, “no hay límite para lo lejos que puede llegar esta industria”
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