El CEO de Shorta defiende una ficción vertical “sin fórmulas baratas ni IA que reemplace creadores”

Sebastián Torterola 08-06-2026 ©cveintiuno

El ex Cuevana Tomás Escobar explica el plan detrás de Shorta, una plataforma que busca posicionarse como referencia de la ficción vertical premium, con una apuesta por “IPs fuertes y calidad cinematográfica”.

Tomás Escobar

El argentino Tomás Escobar se hizo conocido a los 22 años cuando creó Cuevana, un polémico sitio que con 15 millones de usuarios al mes lo convirtió en una especie de celebridad online en toda América Latina.

Y hoy, junto al ganador del Oscar Armando Bo y el empresario tecnológico Ariel Arrieta, busca revolucionar el efervescente ecosistema de las microseries verticales en la región.

Es que Escobar, Bo y Arrieta fueron noticia a finales de marzo con el lanzamiento de Shorta, una plataforma especializada en contenidos verticales pensada para audiencias hispanas.

Sin embargo, su búsqueda no es competir en el mismo terreno que algunas de las propuestas que ya existen en el mercado, sino posicionarse como una referencia de contenido vertical de “calidad cinematográfica”.

“Lo que no tomamos es la lógica de la fórmula barata ni el uso de IA como reemplazo del creador”, explica Escobar en diálogo con Cveintiuno.

“Shorta es una empresa de tecnología y usamos IA para hacer más eficiente la producción y la distribución, pero no para sustituir el trabajo creativo. La esencia humana es lo que diferencia una serie que conmueve de una que se olvida a los treinta segundos. Y creemos que la calidad en presupuestos acotados se puede lograr con disciplina narrativa, buenos creadores y decisiones de producción inteligentes”, agrega.

Shorta nació con el respaldo de unos 16 inversores del mercado de capitales y con la visión de conectar talento de la industria tradicional con creadores digitales con audiencias consolidadas.

Por eso, su meta es cerrar 2026 con más de 100 series originales locales y llegar a 500 títulos en mercados hispanohablantes hacia fines de 2027.

Rodaje del microdrama ‘Independencia’

Para Escobar, el crecimiento de la ficción vertical ha demostrado la existencia de demanda, pero en su opinión su consolidación se dará a través del aumento de la calidad, algo que está en el centro del proyecto.

“Trabajar con figuras del mundo del cine y creadores digitales no es una estrategia de marketing, es una decisión narrativa. Cada uno aporta algo distinto: los creadores digitales conocen los códigos del consumo vertical, la cercanía con su audiencia y el ritmo del formato. Cuando se combina bien la calidad cinematográfica con voces locales, el resultado es una serie con relevancia cultural y una mirada narrativa sólida al mismo tiempo”, opina.

En ese sentido, Shorta apuesta a que la continuidad del vínculo con la audiencia no se sostenga sólo en el talento, sino en IPs fuertes. “Queremos historias que la audiencia quiera seguir, personajes que vuelvan, universos que crezcan”, detalla.

Para eso, las múltiples temporadas “son parte del plan desde el inicio”, así como la apuesta por figuras reconocidas.

Entre los primeros títulos ya encargados destacan en ese sentido creadores y personalidades digitales como Jero Freixas (protagonista de la comedia deportiva ‘Fuerte al medio’); Juli Coria y Kevsho (ambos presentes en la comedia dramática ‘Independencia’); Juli Savioli (quien encabeza la microserie de suspenso ‘Deuda’); o El Purre (parte del drama erótico ‘Verdad o shot’).

El creador digital Jero Freixas es el protagonista de la comedia deportiva ‘Fuerte al medio’

Shorta tampoco quiere abusar de los cliffhangers, una fórmula muy presente en la mayoría de los contenidos de este tipo.

“La apertura, el ritmo y la información que damos en cada escena están pensados partiendo de la base de la calidad. El cliffhanger es una herramienta poderosa, pero abusar de él lo desgasta. Buscamos equilibrio: episodios que cierran emocionalmente y al mismo tiempo dejan ganas de seguir”, explica.

“El ritmo es más rápido que el de la TV tradicional, pero no es un videoclip; tiene que respirar cuando el momento lo pide”, añade.

No obstante, los títulos no son producidos in house por Shorta, sino que se trabajan en alianza con productoras y creadores con el objetivo de moverse más rápido y con más socios.

Así, algunas productoras que vienen desarrollando contenidos en esta primera fase son The Eleven Hub, con ‘Fuego prohibido’, ‘Fuera de Plano’ y ‘TILF’ (original de la productora adquirida por Shorta); Gran Berta Films, con la microserie de terror ‘Rumá’ y la comedia ‘Jubilada y peligrosa’; y Anti Esthetic World, cuya primera producción en la plataforma aún no ha sido anunciada.

Y aunque alejado de algunos de los clichés del género, Escobar sí reconoce que el formato tiene “su propia gramática”.

“Cada escena tiene que sostenerse sola, no hay margen para el relleno, el espectador puede salir en un segundo y eso obliga a tomar mejores decisiones, no peores. Las posibilidades que abre el formato son lo que más nos entusiasma. Permite probar voces, géneros y estructuras. Habilita ciclos de producción más cortos, más experimentación y una distribución mucho más democrática. La industria recién está descubriendo lo que se puede hacer acá. Queremos ser parte de esa conversación desde el lado de la calidad”, asegura.

En esta nueva escena, dice, las audiencias valoran la autenticidad y tienen la especial capacidad de detectar lo que no es auténtico, consumiendo de forma más exigente, menos lineal y valorando la especificidad cultural más de lo que se suele asumir.

El modelo de Shorta, en tanto, es freemium: el usuario puede mirar gratis viendo publicidad o usando tickets que se obtienen dentro de la app, o bien suscribirse para una experiencia sin interrupciones.

‘Verdad o shot’

Para los creadores, Shorta trabaja sobre una lógica de incentivos similar a la de YouTube o Spotify: cuanto mejor performa una serie, mejor le va a quien la hizo.

“El respaldo de inversores nos da la base para construir lo importante primero: catálogo, audiencia y comunidad. La rentabilidad llega cuando esos tres frentes maduran juntos. Hoy estamos en la fase de inversión y crecimiento; las próximas son consolidación de audiencia, escala publicitaria y profundización del modelo de suscripción”, explica Escobar.

“El mercado de ficción vertical va a crecer más en los próximos años. Va a haber más jugadores y más competencia, y eso es saludable. El posicionamiento que necesitamos es claro: ser la plataforma de referencia para ficción vertical de calidad, con el catálogo más sólido y la mejor relación con creadores y audiencias. Si lo hacemos bien, la rentabilidad es consecuencia”, concluye.

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