Pablo Cruz y Sonia Martínez: “Tenemos la misma lengua, pero distintas emociones”

Pina Mezzera 30-06-2026 ©cveintiuno

Bajo el único liderazgo de su CEO y con la exejecutiva de Buendía y Atresmedia al frente de sus contenidos en España, El Estudio abre una nueva etapa que refuerza el eje México-España y responde a una idea central: para conquistar el mercado hispanohablante no alcanza con compartir idioma.

‘Venganza’ es una de las películas originales de Prime Video más vistas del mundo

El Estudio tiene grandes ambiciones para España. Y por eso la llegada de la española Sonia Martínez a la productora representa para su CEO, el mexicano Pablo Cruz, bastante más que un buen fichaje.

La exejecutiva de Buendía Estudios y Atresmedia, y una de las voces más influyentes de la ficción televisiva española, se incorporó semanas atrás como directora de contenidos en España con el objetivo de consolidar un plan con vocación de crecimiento. Y también de disfrute.

Antes de ahondar en lo que viene, Cruz deja claro que este movimiento respeta la esencia y la declaración de intenciones que siempre tuvo El Estudio: convertirse en uno de los grandes players de la producción en español.

Pablo Cruz

“Para mí, la incorporación de Sonia significa no quitar el dedo del renglón. El objetivo con el que nació El Estudio es el mismo: ser una de las productoras más importantes en la lengua hispana, donde no hay tantos jugadores que piensen globalmente”, sostiene.

Cruz pilota hoy la productora que cofundó en 2020 con Diego Suárez Chialvo, quien más tarde dejó la sociedad, y Enrique López Lavigne, que ya no ocupa un rol operativo.

En estos años, El Estudio sacó adelante más de una decena de producciones para plataformas desde México, incluyendo películas como ‘Venganza’ (Prime Video) y ‘El baile de los 41’ (Netflix), series de ficción como ‘¿Quién lo mató?’ (Prime Video) y ‘Pena ajena’ (ViX), documentales como ‘El caso Cassez-Vallarta’ (Netflix) y docuseries como ‘Las crónicas del taco’ (Netflix) y ‘Sonoro’ (ViX).

Y aunque en España produjo películas como ‘Voy a pasármelo bien’ y ‘Voy a pasármelo mejor’ (Prime Video), inspiradas en la música de Hombres G, o el film de terror sobrenatural de Paco Plaza ‘Hermana muerte’ (Netflix), tener una estructura más sólida y con mayor proyección internacional desde Madrid seguía siendo una asignatura pendiente.

Cruz sabía que la manera más lógica de afrontar esa nueva etapa era aliarse con alguien experimentado. “Todos los caminos llevaban a Sonia”, resume.

Ambos eran viejos conocidos, pero un par de reencuentros bastó para entender que sus caminos y sus formas de leer el mercado podían converger en lo que el productor define como “El Estudio 3.0 en Madrid”.

“Así que empezamos despacio, porque llevamos prisa”, dice.

Traducido: no correr detrás de una tendencia para llenar un hueco del mercado ni responder a una lógica de números impuesta desde arriba, sino trabajar de manera más libre y dar forma a proyectos con sentido para la industria de hoy.

“Por un lado, siento que nos vamos a divertir mucho haciéndolo, y esa es quizá la prioridad número uno”, continúa Cruz. “Y dos: para nosotros tener a alguien con una carrera como la de Sonia no solo es una responsabilidad, sino también una manera de navegar de forma más estructurada en España. Con la madurez que tenemos, queremos generar una apuesta bien pensada y salir al mercado con esa seguridad”.

Es difícil condensar “una carrera como la de Sonia” en unas pocas líneas. Decir que fue la responsable de dar luz verde a ‘La casa de papel’ probablemente sea igual de paradigmático que de reduccionista. La serie de atracos que saltó de Atresmedia a Netflix penetró en la cultura pop de una generación y fue un punto de quiebre para la ficción española. Pero los créditos de Martínez abarcan decenas de series que recorrieron pantallas de todo el mundo: ‘Gran hotel’, ‘Vis a vis’, ‘Veneno’ o ‘Ángela’, por nombrar solo algunas.

Sonia Martínez

Su recorrido explica el peso del fichaje, pero también el tipo de cambio que buscaba la ejecutiva cuando, a inicios de este año, cerró una etapa de décadas en grandes corporaciones como Buendía Estudios (joint venture de Telefónica y Atresmedia), Atresmedia y Mediaset España.

“Estuve unos meses pulsando el mercado español: cómo estaba, qué me podía ofrecer y si realmente me compensaba tirarme a una piscina u otra”, relata. “Y de repente apareció Pablo”.

La propuesta de El Estudio reunía mucho de lo que Martínez había expresado a Cveintiuno ya como independiente: un proyecto que le permitiría disfrutar y divertirse, sacudirse las grandes estructuras, remar en una misma dirección y recuperar autenticidad.

“De repente dije: esto es lo que quiero hacer. Proyectos de carne y hueso, con gente de carne y hueso, como yo”, explica.

Todo ello, sin perder de vista la vocación de El Estudio de consolidar su operación española.

“Todo el mundo sabe quién es El Estudio. En España simplemente hay que coger las piezas y volver a decir: estos somos. Con mucho trabajo, haciéndonos nuestro sitio, quitándonos cosas del pasado y luchando por un futuro que se escribe desde el día a día”, agrega Martínez.

¿Y ese día a día qué proyectos tiene?

Es muy pronto aún para poner nombres propios sobre la mesa, pero Cruz y Martínez coinciden en el fundamento. No hablan de géneros ni formatos concretos, sino de “historias emocionalmente atractivas”, de “good storytelling en tu idioma” y, sobre todo, de su rol como productores.

“Mi historia de escoger cosas que hacen clic con la audiencia tiene que ver con algo esencial en lo que significa ser productor: ser el primer público”, afirma Cruz.

“Cuando lees un libro, escuchas una idea o tienes una conversación, como público primigenio de repente dices: qué chistoso, ¿cómo nadie ha hecho una película de acción en México? Pues hagámosla”.

Y así de sencillo hace que parezca el éxito de la película de acción mexicana ‘Venganza’, protagonizada por Omar Chaparro y Alejandro Speitzer, que tras un muy buen paso por salas se estrenó en abril en Prime Video y se convirtió en uno de los originales internacionales más vistos del mundo en la plataforma.

“Me magino que a mucha gente se le ocurre lo mismo. Pero ejecutarlo y construirlo ya es una habilidad. Para mí es instinto puro y duro”, agrega.

Martínez coincide, y pone énfasis en la personalidad de cada proyecto y en tener muy claro cuál es su diferencial. Normalmente, eso implica “ser un poco disruptivo”.

“No hay que dejar de escuchar a quienes están detrás de todo esto, que son los clientes, las plataformas o canales. Tienes que intentar darles lo que necesitan, pero ofreciéndoles algo nuevo respecto a lo que ya tienen. Si estás todo el rato clonando formatos, podrás tener una explosión de éxito, pero se va a acabar en 15 días”, opina.

El Estudio produjo la película de terror sobrenatural de Paco Plaza ‘Hermana muerte’

Esa búsqueda de proyectos con identidad conecta directamente con la ambición original de El Estudio: construir una productora capaz de operar en un mercado común de habla hispana, pero sin diluir las particularidades de cada territorio.

“La apuesta sigue siendo la misma: que esta empresa funcione tanto en México como en España. Creo que nuestro idioma da para eso y que las industrias de ambos países han madurado lo suficiente para que pase”, afirma Cruz.

Por eso, insiste, la tesis de El Estudio nunca pasó por “penetrar en el mercado americano” ni abrir una oficina en Estados Unidos, sino por pensar desde el español.

“Mi idioma es el más importante después del chino y del árabe. Y si no es el más importante, es el más bonito”, sostiene el productor. “Lo que me interesa es que esta cohesión entre México y España, que son los territorios más importantes de este mercado, pueda jugar entre ambos, pero cada uno teniendo su propia cancha”.

Es que, al hablar del tan buscado mercado común iberoamericano, ambos advierten que compartir lengua no significa compartir una misma sensibilidad.

“Se lleva intentando muchísimos años y todavía no se ha conseguido. Han funcionado allí cosas de aquí y aquí cosas de allí, pero nunca hemos logrado hacer algo producido en los dos sitios que funcione en los dos sitios”, analiza Martínez.

“Tenemos la misma lengua, pero distintas emociones. Y al final lo que guía la ficción, lo que hace que fidelices, no es el lenguaje sino la emoción que eres capaz de transmitir”.

Paradójicamente, añade Cruz, las producciones viajan mejor cuando son más fieles a su origen que cuando intentan convertirse en una mezcla calculada para contentar a todos.

Y convierte la distancia en valor: “Pensamos tan, tan diferente, que eso es lo que nos hace únicos”.

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