Con YouTube superando a la televisión tradicional, la firma suiza de inversión Copyright Capital lanzó un fondo de US$ 150 millones para invertir en creator economy de Estados Unidos.

Basada en Ginebra, la compañía desembarca así en el mercado estadounidense con un fondo que desplegará capital a través de los agentes, representantes y operadores que gestionan negocios de creadores a gran escala.
Fundada en 2022 y liderada por Jack Ojalvo, exbanquero de inversión de Rothschild en París y Allen & Company en Nueva York, Copyright Capital ha dedicado los últimos tres años a construir una trayectoria en Europa, Reino Unido, Canadá y mercados emergentes, financiando a más de 200 creadores con adelantos individuales de entre US$ 500.000 y US$ 5 millones.
La compañía también invierte en joint ventures, como su reciente acuerdo con Narrativ Media en India.
El desembarco en Estados Unidos, con operaciones basadas en Los Ángeles representa según la empresa un paso natural y una apuesta estratégica por el rumbo que tomarán las necesidades de capital de la creator economy.
También refleja la importancia del mercado estadounidense, donde tienen su base megacreadores como MrBeast, Dude Perfect y Dhar Mann.
Según explicaron, la lógica detrás de la expansión se sustenta en que los negocios de creadores a gran escala ya no son operaciones vinculadas a una sola plataforma. El canal de YouTube de hace cinco años se ha convertido habitualmente en algo mucho más elaborado: una marca que genera ingresos a través del video, el merchandising, los acuerdos con marcas, los pódcast, las newsletters, los eventos en vivo, el desarrollo de propiedad intelectual y las licencias.
Sin embargo, lo que no ha evolucionado al mismo ritmo, según Copyright Capital, es la infraestructura de capital disponible para respaldar ese crecimiento hoy casi exclusivamente basada en los ingresos de AdSense procedentes de YouTube.

“Invertimos evaluando todo lo que gana un creador: ingresos de plataformas, acuerdos con marcas e ingresos por proyectos, y asumimos el riesgo junto al creador”, afirma Ojalvo. “A un banco le interesa la tasa; a nosotros nos interesa construir el negocio a largo plazo”.

Beast games’, de Prime Video, presentado por el youtuber MrBeastPara liderar su desarrollo en Estados Unidos, la firma ha reunido un equipo con experiencia directa en ambos lados de la economía de los creadores.
Aparece en ese sentido Jeff Olson, que se incorpora como vicepresidente sénior para el mercado estadounidense y que trabajó durante cinco años en Jellysmack desarrollando programas para creadores y dirigiendo el área comercial de sus operaciones de financiación.
Allí hizo crecer el programa de creadores hasta superar los US$ 150 millones en ingresos anuales y alcanzar más de 1.000 socios, incluidos MrBeast y PewDiePie.
Sam White, en tanto, se incorpora para supervisar las alianzas y aporta experiencia en monetización de creadores en WME y en asociaciones con MrBeast a través de The Creator Foundry.
“Intermediar únicamente acuerdos con marcas ya no es suficiente. Los resultados duraderos proceden de construir verdaderos negocios de creadores, y es ahí donde colaboramos directamente con representantes y operadores, aportando el capital, la estrategia y los recursos necesarios para utilizarlo bien”, afirma Olson. “Me apasiona construir una infraestructura real para los creadores y para los representantes y operadores que son sus verdaderos socios”.
El desembarco en el mercado estadounidense se estructura en torno a lo que Copyright Capital denomina una estrategia operator-first, una decisión deliberada de entrar en el mercado a través de las agencias de representación, las compañías de management y los directores de operaciones que se encuentran en el centro de los negocios de creadores, en lugar de acercarse a creadores individuales operación por operación.
La lógica es que las relaciones a nivel de cartera permiten a la firma comprender un conjunto de negocios antes de identificar dónde puede desplegarse el capital de manera más efectiva, ya sea en cuentas por cobrar de acuerdos con marcas, adquisiciones de catálogos, participaciones minoritarias en canales o desembolsos de capital vinculados al cumplimiento de determinados hitos.

Sean Evans, presentador estadounidense de ‘Hot ones’El contexto más amplio de esta expansión es el de una creator economy que ha dejado definitivamente atrás la etapa en la que los ingresos de YouTube AdSense eran la principal medida del valor de un canal.
Las plataformas que dominaron los primeros años de esta economía, principalmente YouTube, pero cada vez más TikTok, Instagram, Spotify y otras, han madurado hasta convertirse en algo más cercano a una infraestructura de broadcasting, con los creadores que operan en ellas funcionando como el equivalente a productoras independientes.
La diferencia, como reconoce el modelo de Copyright Capital, es que la propiedad intelectual suele permanecer en manos del creador y no de la plataforma, y que los flujos de ingresos son, en consecuencia, más complejos y valiosos de lo que sugeriría un análisis basado únicamente en AdSense.
Para la industria de la televisión y el streaming, las implicaciones son visibles desde hace tiempo. Los formatos se licencian a marcas lideradas por creadores. El talento procedente de este ecosistema da el salto a la producción de televisión de ficción y entretenimiento. Las plataformas de streaming realizan encargos directamente a las comunidades de creadores.
La infraestructura financiera que ahora se está construyendo alrededor de estos negocios, de la que el fondo de US$ 150 millones de Copyright Capital es un ejemplo, representa la siguiente etapa de esa convergencia: el momento en el que los negocios de creadores dejan de ser tratados como una nueva categoría de compañía de medios y pasan a ser considerados, simplemente, compañías de medios.














