La serie argentina de episodios de 10 minutos que llevó al personaje viral Caro Pardíaco a Netflix parece un caso difícil de replicar. Sin embargo, el recorrido del proyecto deja algunas lecciones sobre cómo moverse en el mercado actual.

Cuando Netflix Argentina anunció en abril el estreno de ‘Carísima’, parte de la industria se preguntó si era la respuesta del streamer al fenómeno de los microdramas verticales y si sus episodios de 10 minutos inauguraban una contraestrategia que priorizaba la experiencia horizontal.
También si el movimiento demostraba que los creadores -o, como este caso, personajes ficticios virales- necesitaban de las plataformas globales para legitimar el éxito alcanzado en YouTube o TikTok.
Pero al hablar con Nico Chausovsky, productor ejecutivo de ‘Carísima’ y gran responsable del nacimiento y el recorrido de la serie, queda claro que casi nada pasó por ahí.
Más bien, la combinación entre el personaje, la propuesta, el timing y el siempre necesario toque de suerte hizo que una idea entre amigos tomara vuelo y llegara a la pantalla de TV en tiempo récord.
Y es precisamente la agilidad que acompañó todo el proceso la que deja algunas lecciones sobre lo que implica sacar adelante una ficción hoy.

En 2024, Chausovsky había cerrado su etapa en la productora Kapow y poco después se incorporó a la compañía de entretenimiento Dale Play, donde muchos de sus compañeros y de los creadores digitales con los que trabajaba pertenecían a la Gen Z.
“Probablemente solo superé el nivel uno, pero se me abrió mucho la cabeza”, resume el productor.
Fue por entonces cuando se juntó con un viejo amigo: el actor, comediante y músico argentino Julián Kartun, que atravesaba la segunda ola de popularidad de su personaje Caro Pardíaco, esta vez desde el canal de streaming Olga.
Presentado públicamente en 2012 dentro de la serie de sketches de YouTube ‘Cualca’, el personaje satiriza el estereotipo de una joven bonaerense de clase alta, superficial e influencer. El mundo con el que se encontró 12 años después convirtió un éxito de culto en una explosión de viralidad.
“Me junté con Juli y le dije: el personaje ya está listo. Tenemos que hacer algo”, cuenta Chausovsky.
La primera versión del proyecto estaba pensada precisamente para Olga. Constaba de sketches de seis minutos en los que Caro Pardíaco asistía a terapia con el personaje de Alex Pelao.
Pero distintos motivos hicieron que el proyecto se detuviera durante varios meses.
El problema, explica Chausovsky, reflejaba algo que atraviesa hoy buena parte del mercado: había un personaje, una historia e incluso una audiencia, pero no un comprador dispuesto a financiar el proyecto.
Así que, cuando el proyecto volvió a ponerse en marcha junto a Olga, él propuso un camino distinto. Junto al propio Kartun y parte del equipo creativo de ‘Cualca’ -que continúa colaborando desde hace 20 años- financiaron un piloto y conservaron su propiedad.
La apuesta implicaba asumir ese riesgo inicial, pero también respondía a una convicción de Chausovsky sobre cómo cambió la venta de proyectos.
“Hoy hay tal volumen de oferta, que una carpeta no te vende nada. Muchos ejecutivos están sentados en una silla casi eléctrica, no tienen margen para arriesgar. Entonces, cuanto más puedan ver el proyecto y sentir que están apostando por algo seguro, mejor”, sostiene.
El proyecto llegó a oídos de Erika Halvorsen, conocida como Keka, la responsable de contenidos de Netflix en Argentina. Y desde entonces todo se movió muy rápido.
“En septiembre de 2025 fuimos con el equipo de Olga a Netflix a presentarles el piloto. En noviembre nos dieron el greenlight. Estrenamos en mayo”, sintetiza el productor.
Aunque enseguida reconoce que esa versión abusa de las elipsis.
“El piloto les encantó pero Keka nos dijo: ya tenemos a ‘Envidiosa’, no necesitamos más psicólogos”, relata, en referencia a la serie de comedia argentina protagonizada por Griselda Siciliani y convertida en fenómeno en Netflix.
Y Halvorsen les soltó algo más: “Esto se come caliente o no se come”.
La respuesta fue rápida. Kartun, Julián Lucero, Mariano Rosales y Nano Garay Santaló reformularon el proyecto y en pocas semanas escribieron los guiones para llegar a la “mezcla de comedia absurda y thriller de juguete” que se estrenó en mayo.
Y así, producida por Labhouse en asociación con Olga y protagonizada por un treintañero con barba crecida y una peluca mal puesta, ‘Carísima’ se convirtió en la primera serie corta de ficción horizontal de Netflix Argentina. Y en la serie más vista en el país la semana de su estreno.

Para Chausovsky, la rapidez del proceso fue posible en buena medida por la experiencia y códigos compartidos por el equipo creativo. Pero también porque Netflix buscaba experimentar.
“Fue una exploración total: de contenido, de desarrollo, de diseño de producción, de presupuesto”, señala. “Tuvimos la suerte de que Netflix quería explorar con capítulos de 10 minutos y tuvimos una experiencia casi que de Netflix indie”.
Es que ‘Carísima’ terminó combinando el carácter artesanal de un proyecto desarrollado entre colaboradores históricos con la estructura de lanzamiento de una plataforma global.
“La diferencia de lanzar la serie en Netflix respecto a otra plataforma está, primero, en la exposición, la distribución y el impacto. Netflix lo ve todo el mundo. Yo hago una serie en otra plataforma y capaz mi mamá no la ve”, bromea.
El productor destaca además el valor de que Netflix impulse el proyecto como un original.
“Cuando es una adquisición, no tenés ninguno de los amenities de un original: marketing, prensa y un montón de herramientas de Netflix”, explica.
“Lo que hizo Che Netflix con la serie fue increíble”, agrega sobre el equipo de marketing argentino del streamer, que entendió rápidamente el origen y la naturaleza del proyecto y le sacó todo su potencial con una campaña alineada con sus códigos.
Chausovsky evita sacar conclusiones sobre si Netflix continuará explorando este tipo de formato, pero reconoce que el modelo obliga a repensar la amortización de los proyectos.
“Con el sistema de estreno de las plataformas, el consumo dura poco y la conversación también. Entonces, ¿cuánto podés amortizar un contenido?”, plantea.
Las variables que confluyeron en ‘Carísima’ parecen difíciles de repetir.
Pero estar dispuesto a financiar una prueba, ser ágil para reformular una idea sin perder su identidad y entender que la velocidad puede ser tan importante como el propio concepto pueden tomarse como pistas para maximizar las oportunidades de éxito en el mercado de hoy.














