Los miles de millones de dólares destinados al deporte en vivo y su shoulder content están teniendo un efecto “devastador” sobre la inversión en ficción, advierten muchos en la industria.

El reciente Mundial de la FIFA demostró que los canales y streamers de Estados Unidos están dispuestos a pagar sumas astronómicas para aprovechar las enormes audiencias y los ingresos publicitarios que solo pueden conseguirse asegurando los derechos de los grandes eventos deportivos internacionales.
Y, según muchos ejecutivos del sector, eso es una muy mala noticia para la industria de la ficción.
Según reportes, Fox pagó US$ 480 millones por los derechos de emisión del Mundial ampliado de este año, disputado en Canadá, México y Estados Unidos.
Antes del torneo, esa cifra parecía desproporcionada para un deporte que históricamente nunca ha logrado una aceptación masiva en Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, la inversión de Fox terminó siendo un gran negocio: la final del Mundial reunió a 38,9 millones de espectadores, convirtiéndose en la transmisión de fútbol en inglés más vista de la historia de Estados Unidos. Otros 23,9 millones siguieron el partido a través de Telemundo y el streamer Peacock.
La firma estadounidense de análisis Guideline estima que Fox Sports obtuvo US$ 835,2 millones en ingresos por publicidad gracias al torneo, mientras que Telemundo y Peacock generaron otros US$ 354,8 millones. Este récord de facturación -casi el triple del obtenido con el Mundial de Qatar hace cuatro años- se vio favorecido por la gran cantidad de partidos que llegaron a la prórroga y por la introducción de las polémicas pausas obligatorias de hidratación (y publicidad) impuestas por la FIFA.
Aunque son una cifra considerable, los US$ 480 millones desembolsados por Fox Sports quedan muy lejos de los montos que actualmente se pagan por los deportes más populares de Estados Unidos. La NFL genera alrededor de US$ 10.000 millones anuales gracias a un contrato de 11 años valorado en US$ 110.000 millones, repartido entre NBC, ESPN, CBS, Fox y Prime Video. Y los derechos de la NBA están valorados en US$ 76.000 millones para el mismo período, en el que se distribuyen entre Disney/ESPN, NBC y Prime Video.
Justo cuando comenzaba el Mundial, el quinto partido de las Finales de la NBA, en el que los New York Knicks conquistaron su primer campeonato en 52 años, reunió a 24,5 millones de espectadores entre ESPN y ABC. Fue la mayor audiencia de unas Finales de la NBA en los últimos 28 años.

Para la industria televisiva, la carrera por los derechos del deporte en vivo parte de una certeza: la pasión casi tribal que despierta el deporte es una de las últimas fórmulas capaces de garantizar grandes audiencias y un sólido retorno de la inversión. Y eso cobra aún más valor en un ecosistema del entretenimiento cada vez más fragmentado.
Esto supone una excelente noticia para los titulares de derechos, los equipos, las ligas, las organizaciones deportivas y los deportistas de élite que se benefician del aumento de la demanda, pero la historia es muy distinta para los productores de contenidos televisivos tradicionales.
Carlton Cuse, showrunner de ‘Lost’ y ‘Bates Motel’, además de productor, director y guionista, sostiene que las enormes sumas que cadenas y plataformas destinan a los derechos del deporte en vivo están teniendo un efecto “devastador” sobre la industria de la ficción. El veterano de Hollywood sostiene que cientos de miles de millones de dólares que antes podrían haberse invertido en series y películas ahora se destinan a adquirir los derechos de la NFL y la NBA.
“Es algo cuya importancia suele subestimarse”, dice Cuse a C21. “Hemos visto una expansión increíble del interés y del tiempo que la gente dedica al deporte, y eso ha sido a costa del entretenimiento de ficción. Si, por ejemplo, la NBA recauda US$ 76.000 millones por los derechos de sus partidos, ese es dinero que las compañías ya no destinan a contenidos de ficción. La cantidad de dinero que, especialmente la NFL y la NBA, están generando con la venta de los derechos de sus partidos está reduciendo de forma devastadora los recursos disponibles para los creadores audiovisuales”.
Incluso por debajo del nivel de la NFL y la NBA, los contratos televisivos de otros deportes también alcanzan cifras multimillonarias. NBC, ESPN y Netflix pagan en conjunto cerca de US$ 800 millones al año por los derechos de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB). Netflix, además, desembolsó US$ 5.000 millones en un acuerdo de 10 años para emitir el principal programa de la WWE, ‘Monday Night Raw’ (técnicamente sports-entertainment), junto con otros eventos de lucha libre para sus suscriptores fuera de Estados Unidos.
Todo ello forma parte de una tendencia que ha llevado a las plataformas de streaming a redoblar su apuesta por el deporte en los últimos años.
En febrero, datos de la consultora británica Ampere Analysis indicaron que Prime Video se convertirá este año en el mayor inversor mundial en derechos deportivos para streaming, superando por primera vez a DAZN, conocido como el “Netflix del deporte”. El servicio de Amazon concentrará el 27% del gasto total del sector, con una inversión de US$ 3.800 millones este año, más de US$ 500 millones por encima del desembolso previsto por DAZN.
Cuse cree que estos niveles de inversión dejan muy poco margen para la ficción.
“Es comprensible, porque más del 80% de las emisiones televisivas más vistas en Estados Unidos fueron partidos de fútbol americano, así que [las cadenas y plataformas] están poniendo el dinero donde saben que pueden atraer audiencias y anunciantes”, afirma el también showrunner de ‘Pulse’ (Netflix) y ‘Tom Clancy’s Jack Ryan’ (Prime Video).
“Hacer televisión y cine es realmente caro, y las compañías que encargan estos proyectos no lo hacen por generosidad. Lo hacen para ganar dinero, captar espectadores y atraer la mayor inversión publicitaria posible. Ha sido frustrante porque siento que la ficción ya no está ofreciendo la amplitud y la diversidad de historias que teníamos antes”, agrega Cuse.

Netflix también aprovechó el furor mundialista al encargar una edición especial dedicada al Mundial del podcast de Gary Lineker ‘The Rest is Football’. Presentado por Lineker junto con Alan Shearer y Micah Richards desde un estudio instalado en Times Square, en Nueva York, el programa se convirtió en uno de los mayores éxitos del streamer durante el verano, alcanzando el número uno del ranking diario de televisión de Netflix en Reino Unido, por delante de hits de ficción como ‘I Will Find You’, de Harlan Coben, o ‘The Rookie’.
El éxito de ‘The Rest is Football’, producido por la compañía de Lineker, Goalhanger, fue tal que Netflix ya dio luz verde a una versión centrada en la Premier League, que se emitirá durante las próximas dos temporadas y llegará hasta la Eurocopa de la UEFA de 2028.
Los broadcasters también se han apresurado a reforzar sus catálogos con shoulder content (contenidos deportivos complementarios) para captar la atención del público durante los grandes eventos. ESPN emitió ‘Messi: La cinta olvidada’, que relata la poco conocida historia de cómo la estrella argentina estuvo cerca de representar a la selección española.
Como complemento a su cobertura deportiva en vivo, la BBC inundó su plataforma iPlayer con documentales, vodcasts y formatos digitales exclusivos centrados en fútbol, tenis, Fórmula 1, rugby, golf y otros deportes. No es casualidad que, en el informe anual de encargos de la BBC para 2025/26, la productora especializada en deportes Sunset & Vine encabezara la lista de productoras independientes con mayor número de horas encargadas.

Prime Video también anunció una docuserie sobre el triunfo de España en el Mundial. El proyecto de cuatro episodios está producido por la Real Federación Española de Fútbol en colaboración con TBS de Telefónica, con la que ya había trabajado en varios documentales sobre la selección española para Prime Video, entre ellos ‘El sabio del éxito’, ‘La quinta de la quinta’ y ‘La fuerza del grupo’.
La plataforma también prepara una nueva entrega de la serie documental ‘All or Nothing’. Producida por Amazon MGM Studios, en esta ocasión seguirá al Manchester United durante la temporada 2026/27 y se estrenará a nivel mundial el próximo verano.
Los analistas explican la apuesta de las plataformas por contenidos vinculados al deporte por el contexto de recortes presupuestarios. Ante ese panorama, este tipo de producciones resulta considerablemente más económico que las series de ficción de alto presupuesto, con repartos estelares y grandes valores de producción.

“Recientemente el deporte se ha vuelto muy popular entre las plataformas de streaming, especialmente a medida que avanzan hacia modelos sustentados en la publicidad”, explica Minal Modha, responsable de investigación sobre medios deportivos, patrocinio y consumo en Ampere Analysis. “Cuando adquieren derechos de deporte en vivo, también quieren contenidos complementarios que mantengan a esos fans conectados y les ofrezcan diferentes formas de interactuar con ese contenido”.
“Producir un documental es mucho más barato que comprar derechos deportivos en vivo. Si haces el documental deportivo adecuado, también conseguirás atraer a esos aficionados a tu plataforma sin tener que pagar esas enormes tarifas por los derechos”, concluye la analista.
Sin embargo, empiezan a aparecer señales de que el público podría estar perdiendo interés por este tipo de contenidos.
Según Ampere, el consumo de documentales deportivos en Netflix cayó de 642 millones de horas en el segundo semestre de 2023 a 349 millones durante el mismo período de 2025.
“Cuando se trata de atraer a esas audiencias, este mercado está cada vez más saturado, por lo que resulta cada vez más difícil conseguirlo”, explicó Modha a ‘The Media Show’, de BBC Radio 4. “Es más difícil que los documentales deportivos destaquen, pero si cuentas con los ingredientes adecuados -acceso a grandes figuras de ese deporte, autenticidad o una historia con la que la gente quiera conectar- todavía es posible sobresalir en un mercado tan saturado”.
La preocupación por el exceso de oferta también es compartida por ejecutivos de ESPN, que consideran que el mercado de los documentales deportivos producidos por los propios atletas está excesivamente saturado y que, en muchos casos, las estrellas tienen un control editorial excesivo sobre el resultado final.

“Este espacio está increíblemente saturado, y no necesariamente para bien”, dijo a C21 José Morales, VP y productor ejecutivo de contenidos originales de ESPN, durante SeriesFest, en Denver. “Es mi opinión, no la de mi compañía, pero ha habido documentales en los que era evidente que la narrativa estaba controlada por el deportista. Me gustaría ver un poco más de criterio en la selección”.
Su colega Ben Webber, director senior de la franquicia documental ‘30 for 30’ y de ESPN Films, considera que los productores deben resistir la tentación de replicar éxitos como ‘Formula 1: Drive to Survive’, de Netflix.
“Cada vez que algo tiene un éxito inmediato, como ‘Drive to Survive’, aparecen un millón de imitadores”, afirma Webber. “Mucha gente intenta replicar esa fórmula y eso termina saturando el mercado. Cuando ese tipo de programas pierda fuerza, volverá a haber espacio para docuseries que ofrezcan análisis más profundos y un acceso verdaderamente excepcional. Tiene que haber una capa adicional que descubrir”.
El Mundial ya terminó, pero con Los Ángeles como sede de los Juegos Olímpicos de verano de 2028 parece poco probable que la historia de amor de la televisión estadounidense con el deporte vaya a terminar pronto.

NBCUniversal (NBCU) ya aseguró una extensión por US$ 3.000 millones de su actual acuerdo por los derechos olímpicos, lo que garantiza que los Juegos Olímpicos de verano e invierno seguirán emitiéndose por NBC y su plataforma Peacock en Estados Unidos hasta 2036. De este modo, NBC continuará retransmitiendo los Juegos más allá de la edición de Brisbane 2032, cuando expiraba el contrato anterior. El acuerdo también incluye los Juegos Olímpicos de Invierno de 2034, que se celebrarán en Salt Lake City.
La magnitud del acuerdo llevó al Comité Olímpico Internacional (COI) a elevar el estatus de Comcast, propietaria de NBCU, de simple titular de derechos audiovisuales a “socio estratégico”. Como parte del acuerdo, Comcast colaborará con el COI en el desarrollo de oportunidades de publicidad digital en Estados Unidos.
En los últimos años, el sector de la ficción estadounidense ha tenido que afrontar múltiples desafíos, entre ellos las huelgas de Hollywood de 2023, la fuerte caída en los encargos de nuevos proyectos, la consolidación empresarial, los despidos, el aumento de las producciones que se trasladan al extranjero y la migración de las audiencias hacia plataformas como YouTube.

El veterano de la industria John Ridley, guionista ganador del Oscar por ‘12 Years a Slave’, lamenta que el giro de la industria desde las series de ficción hacia los contenidos deportivos sea uno de los factores que han llevado al sector de la ficción estadounidense a una situación tan delicada.
“Es devastadoramente malo”, dijo a C21 el productor y director de series como ‘American Crime’, de ABC, y la miniserie médica de Apple TV+ ‘Five Days at Memorial’. “Para cualquiera que se preocupe por la televisión, es sencillamente terrible. Mucha gente que entra en este negocio piensa que es una fiesta donde sobra el dinero, pero la economía cambió. Hay menos empleo y menos oportunidades.
“La televisión gira ahora en torno a la lucha por captar el tiempo y la atención del espectador. Esa es, evidentemente, la razón por la que el deporte en vivo está explotando y donde hoy se concentra el crecimiento”.
Parte de este reportaje se basa en entrevistas realizadas durante SeriesFest, en Denver, y el festival Italian Global Series, en Rímini.













