
Paramount Skydance (PSKY) acordó pausar su adquisición de Warner Bros. Discovery (WBD), valorada en US$ 110.000 millones, mientras avanza la demanda antimonopolio presentada por una coalición de estados de Estados Unidos, en un nuevo revés para los planes de la familia Ellison de hacerse con el histórico estudio.
PSKY alcanzó el viernes un acuerdo con el grupo de 12 estados para aplazar la megafusión hasta cinco días después de que se celebre un juicio o hasta el 1 de junio de 2027, lo que ocurra primero.
Todavía no se ha fijado una fecha para el juicio, aunque el retraso pone seriamente en riesgo el objetivo de la compañía de cerrar la operación antes del 30 de septiembre.
La decisión llega pocos días después de que una jueza federal concediera a la coalición una orden de restricción temporal que impedía cerrar la operación durante un máximo de 28 días. El grupo, liderado por el fiscal general de California, Rob Bonta, sostiene que la combinación de los negocios cinematográficos y los portfolios de canales de TV paga de ambas compañías “extinguiría” la competencia.
La jueza federal debía decidir en una audiencia, inicialmente prevista para el 3 de agosto y luego aplazada 14 días, si concedía una medida cautelar para bloquear la operación. Sin embargo, tras el último acuerdo, esa audiencia ya no se celebrará.
PSKY, por su parte, sostiene que la operación favorecerá la competencia al crear una alternativa viable a Netflix. Además, asegura que la demanda impulsada por los estados “parte de una interpretación errónea de cómo funciona hoy la competencia en la industria del entretenimiento”.
El retraso podría salirle caro a PSKY, que acordó pagar a los accionistas de WBD un ‘ticking fee’ diario equivalente a US$ 0,25 por acción y trimestre si la operación no se cierra antes del 30 de septiembre de 2026. Si siguiera pendiente hasta el 5 de junio de 2027, ese fee podría alcanzar entre US$ 1.700 millones y US$ 1.800 millones en pagos adicionales a los accionistas de WBD.
Si la adquisición terminara por frustrarse, PSKY tendría además que abonar una comisión de rescisión regulatoria de US$ 7.000 millones.
En un reciente comunicado, un representante de Paramount calificó el aplazamiento como una “victoria significativa” y aseguró que el acuerdo permite avanzar hacia lo que la compañía buscaba desde el principio: “un camino directo hacia un juicio basado en las pruebas”.
El representante agregó que se trata de “la vía más rápida y clara” para demostrar que la operación favorece la competencia y señaló que Paramount celebra la oportunidad de defender su posición ante los tribunales.
Bonta, en tanto, calificó el acuerdo como “otra enorme victoria” en los esfuerzos de la coalición por impedir que la fusión llegue a concretarse. La fiscal general de Nueva York, Letitia James, afirmó que se trata de una “victoria crucial” en los esfuerzos por “hacer cumplir la ley y proteger las industrias del cine y la televisión”.
La pausa deja en el limbo a activos como HBO Max, HBO y CNN, además de los estudios de cine y televisión de Warner Bros., mientras el futuro de su compañía matriz se decide en los tribunales.
La semana pasada, la Comisión Europea autorizó la operación, que ya había recibido también la aprobación del Departamento de Justicia de Estados Unidos.













