El socio de Dynamo celebra que, tras años de “mucho conservadurismo”, las plataformas estén comenzando a arriesgar “un poquito más”, tal como demuestra la “heist comedy” ‘La banda’, producida para ViX.

Después de varios años marcados por el conservadurismo, los streamers están volviendo a explorar nuevos géneros y a abrirse al riesgo creativo, según Diego Ramírez Schrempp, socio y productor ejecutivo de Dynamo.
La productora latinoamericana viene de producir ‘La banda’, una serie de ocho episodios que ViX estrenará el próximo 24 de julio y que, para Ramírez Schrempp, refleja esta nueva disposición de las plataformas a probar fórmulas menos convencionales.

“Creo que responde a la apuesta que están haciendo las plataformas, en este caso concreto ViX, por explorar nuevos géneros, buscar nuevas audiencias y tocar temáticas que no se habían explorado tanto”, dice el productor sobre ‘La banda’.
“Pasamos por unos años de mucho conservadurismo, de tratar de minimizar riesgos y buscar fórmulas, y eso llevó a que todo se pareciera un poco. En el último año vemos nuevamente un apetito por apostar por los géneros y arriesgar un poquito más”, agrega.
Fundada en Colombia y con sedes en México, España y Estados Unidos, Dynamo ha estado detrás de algunas de las producciones más ambiciosas de la televisión latinoamericana, entre ellas la reciente adaptación del clásico de Gabriel García Márquez ‘Cien años de soledad’ para Netflix.
Sus créditos también incluyen series arriesgadas como ‘La cabeza de Joaquín Murrieta’ para Prime Video, el thriller colombiano ‘Frontera verde’ o el popular drama criminal ‘Narcos’, coproducido con la francesa Gaumont.
Y con ‘La banda’ la productora combina esta vez comedia negra, acción y drama criminal en una mezcla que han bautizado como “heist comedy”.
La serie sigue a un grupo de personas que, ante la amenaza de perder la empresa que sostiene a su comunidad, decide cruzar la línea hacia el crimen.
El proyecto nació de una premisa que Ramírez Schrempp llevaba tiempo explorando y que le permitía cruzar el entretenimiento de género con una mirada local: personajes comunes enfrentados a una situación extraordinaria.
“A mí siempre me ha interesado poner a personajes comunes en situaciones extraordinarias. En este caso, creo que todos hemos pensado alguna vez cómo actuaríamos en un heist, cómo organizaríamos un heist”, dice el productor ejecutivo en entrevista con Cveintiuno.
Ramírez Schrempp es productor ejecutivo de la serie junto a Juliana Flórez Luna. Gerardo Motta participa como productor, mientras que Gabriel Nuncio y Alexandro Aldrete son sus showrunners.
El elenco está encabezado por Miguel Rodarte, Paulina Gaitán, Tessa Ia y Aldo Escalante, junto a Fernando Bonilla, Aida López, Raúl Briones y Juan Daniel García Treviño, entre otros.

Según Ramírez Schrempp, el proyecto es además una ficción “a la mexicana”, concebida para conectar con un público amplio sin renunciar a una identidad territorial concreta.
Gerardo Motta considera en tanto que la serie llega en un momento en el que la industria parece estar entrando en una nueva ola de demanda.

“La industria va por olas. Tuvimos un 2025 muy quieto, en el que se estaban produciendo los proyectos que ya se habían comprado y no se buscaban muchas cosas nuevas”, explica.
“Pero este año se siente diferente: la demanda crece y las plataformas vuelven a abrirles las puertas a los creativos y a las productoras para que propongan ideas diferentes”.
Para el showrunner Alexandro Aldrete, la posibilidad de trabajar en una “heist comedy” fue uno de los principales atractivos del proyecto, al tratarse de un género poco habitual en la producción mexicana.
“Es muy raro en México tener la oportunidad de hacer algo así. Tratamos de llevarlo todavía más hacia la acción y el género, más orientado al heist, porque lo vi como algo que no sé si volverá a pasar en mi carrera: poder entrar de lleno en algo que normalmente se hace más en películas que en series”, explica.
Uno de los elementos centrales en la construcción de la serie fue dotarla de una identidad mexicana específica, situada en el norte del país.
Para sus productores, la prioridad era que la historia funcionara primero en el territorio para el que había sido concebida, antes que intentar construir desde el origen una fórmula global.

“Si uno piensa desde el inicio que algo debe funcionar más allá de las fronteras, muy fácilmente cae en tratar de hacer un popurrí o un collage de cosas en el que se pierden la autenticidad y la identidad”, afirma Ramírez Schrempp.
Motta coincide en que la capacidad de viajar debe ser consecuencia de una conexión local sólida. Para el productor, el género puede ayudar a cruzar fronteras, pero no sustituye la necesidad de hablarle primero a una audiencia concreta.
“Las plataformas están en constante evolución en cuanto a lo que buscan. Hubo un momento en el que la consigna era buscar historias que funcionaran globalmente. Pero nos hemos dado cuenta de que realmente tienen que funcionar en el territorio para el que fueron pensadas y escritas. Si después logran viajar, es un plus”, opina.
Aldrete resume esa apuesta desde la escritura. Para el showrunner, la universalidad no se construye diluyendo los rasgos locales, sino comprometiéndose con ellos.
“Siempre existe esta preocupación por ser universal, pero desde el punto de vista creativo el instinto que debe prevalecer es ir hacia lo específico. Nosotros nos comprometimos con el noreste. Dijimos: tiene que ser del noreste. Dentro de lo específico es donde nace lo universal”, concluye.














