
El gobierno chino ordenó una agresiva ofensiva regulatoria contra el pujante sector local de los microdramas apuntando contra los contenidos violentos, materialistas y pornográficos en las series verticales.
Las autoridades de Beijing buscan censurar las aplicaciones de microdramas que, según consideran, promueven ideologías sociales “dañinas”.
Como parte de la campaña, el gobierno otorgó al regulador de medios NRTA (Administración Nacional de Radio y Televisión) la facultad de realizar controles aleatorios en todo el país para depurar las plataformas de temas sexualizados o capitalistas.
La NRTA señaló que la ofensiva apuntará contra ocho tipos de contenidos, entre ellos visiones “distorsionadas” del matrimonio y las relaciones, supersticiones, venganzas violentas, títulos sensacionalistas, violaciones de copyright, ostentación de riqueza, escenas sexualmente sugerentes y cualquier material perjudicial para los menores.
El organismo anunció que el objetivo es “estandarizar la creación y difusión de dramas cortos y fomentar un entorno industrial más saludable”.
Las autoridades provinciales llevarán adelante inspecciones en productoras y aplicaciones dedicadas a los microdramas para comprobar que su programación cumpla con los estándares exigidos.
Las compañías infractoras deberán corregir sus prácticas.
La campaña forma parte de un esfuerzo más amplio del gobierno chino por influir en la sociedad, promover el matrimonio y desalentar la propagación por internet de lo que considera ideologías perjudiciales.
El presidente Xi Jinping defiende una política de “prosperidad común”, orientada a reducir la creciente brecha de riqueza del país.
Diseñados para el consumo maratónico en entregas de 90 segundos en dispositivos móviles, los microdramas alcanzaron el año pasado ingresos globales por US$ 11.000 millones y crecerán hasta US$ 14.000 millones para fines de 2026, según la firma británica de investigación Omdia.
Aplicaciones chinas de contenidos cortos como ReelShort y DramaBox dominan el sector.
Tal como informó recientemente C21, los microdramas ya se están produciendo en China por apenas US$ 30 por minuto mediante herramientas de IA que prácticamente eliminan a los humanos del proceso de producción.
Sin embargo, crecen las preocupaciones sobre la calidad del contenido, que algunos actores de la industria han descrito como “porno disfrazado”, mientras quienes trabajan en el sector reconocen una fatiga de la audiencia frente a las narrativas plagadas de lugares comunes del formato.
El mes pasado, en SeriesFest, en Denver, las exejecutivas de cadenas estadounidenses Susan Rovner y Jana Winograde lanzaron su nueva plataforma de programación vertical aTwist, comprometiéndose a mantenerse alejadas de los contenidos más sensacionalistas del género.
“Nuestros competidores ahora mismo están yendo hacia el mínimo común denominador y nosotras no vamos a hacer eso. Hay mucha violencia contra las mujeres y nuestra regla número uno es que no vamos a tener eso, punto”, dijo Winograde, CEO de la compañía.
“Muchas plataformas han usado IA para hacer parecer que algunas de sus estrellas femeninas estaban haciendo porno. Nosotras nunca le haríamos algo así a nadie que trabaje con nosotras. Mucha gente se está acercando a nosotras porque sabe que estará segura”, agregó.
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