No se puede construir una industria sobre el negocio actual del microdrama, advierten en Conecta

La sesión ‘Microdramas: el gran debate’ en Conecta

CONECTA: El modelo de negocio detrás de los microdramas y la imposibilidad de generar una industria en torno a él centró buena parte de las críticas del “gran debate” sobre ficción vertical celebrado en el marco de Conecta Fiction & Entertainment en Magaluf, Mallorca.

La sesión, moderada por María Rua Aguete de Omdia, reunió voces a favor y en contra del fenómeno de los microdramas, aunque algunas de las intervenciones más contundentes llegaron desde el segundo grupo.

“Yo no tengo problemas con la calidad, el formato o el género. Lo que sí me preocupa ahora mismo es la rentabilidad y el modelo de negocio”, afirmó el productor argentino Manuel Martí, actualmente en la productora Cohn+Duprat.

“Dicen que este mercado genera ingresos de US$ 11.000 millones al año, pero solo una empresa, DramaBox, obtiene beneficios. Y esos beneficios fueron de apenas US$ 10 millones el año pasado. Eso supone un retorno de la inversión de apenas 0,09%. Es minúsculo”, afirmó.

“Si no es un buen negocio para las plataformas, ¿qué ganamos nosotros?”, continuó. “Para nosotros es sobre el contenido, que cuesta producirse US$ 1.000 por minuto. Y, humildemente, creo que no se puede construir una industria sobre esa base”.

Jonathan Broughton, director de la firma de análisis de datos de streaming PlumResearch, también expresó dudas sobre la sostenibilidad tanto del modelo basado en micropagos como del de suscripción.

“En el caso del modelo de suscripción, son plataformas de microdramas premium. Tienes que crear un prestigio de marca para que la gente pague una suscripción. Son US$ 45 al mes, una cantidad significativamente mayor que la de cualquier otro servicio de streaming”, argumentó, comparando esta fórmula con la de la fallida plataforma estadounidense Quibi. “Parece que estamos repitiendo el mismo error”.

El analista fue más duro aún con el modelo financiado mediante monedas virtuales y micropagos.

“No es casualidad que funcione con monedas virtuales, ya que gran parte de este modelo de negocio es similar al de los juegos y las apuestas. Existe una legislación estricta en el sector del juego que actualmente no se aplica a estas plataformas, pero es probable que eso cambie”.

Y añadió: “Dejando de lado la ética, mi principal preocupación es que, sobre todo en mercados como el europeo, se implementen leyes al respecto. Entonces, ¿cómo sería el modelo de negocio en ese caso?”.

Sobre el posible frente regulatorio también opinó el abogado español Carlos Rivadulla, especializado en propiedad intelectual, tecnología e inteligencia artificial.

“Mi mayor preocupación es que a los políticos europeos de Bruselas les preocupa mucho todo el tema del scroll infinito compulsivo. Eso es un gran problema para este tipo de formato”, sostuvo.

También planteó dudas sobre la forma de atrapar a la audiencia: “No me engañes como un traficante de drogas con una estrategia de darte algo gratis y luego conseguirte algo a precio de oro. Eso es todo. Honestidad y transparencia, es lo que tiene sentido y lo que exige la ley”, afirmó, añadiendo que hay que ser especialmente cautos cuando la audiencia potencial puede incluir menores de edad.

Otros panelistas defendieron el potencial de crecimiento de las series verticales para los próximos cinco años, apoyándose en el éxito que el formato ya ha tenido “en territorios como China y América Latina”.

La productora argentina Loli Miraglia, que con su productora SDO Entertainment lleva más de un año produciendo microdramas, aseguró que sí pueden ser rentables, aunque reconoció que cada producción tiene un margen de beneficio bajo.

Por su parte, Anastasiia Alieksieieva de Holywater Tech, se refirió a que, al igual que en la venta de libros, el territorio de los microdramas es principalmente de público femenino.

Sostuvo que el atractivo del formato está ligado al “escapismo” y al consumo de contenidos ligeros. “Se trata de sentir que algo podría quitarte el peso de los hombros. Por eso funciona, porque nuestra audiencia se preocupa, trabaja y necesita este momento de alivio”.

Álvaro Onieva 27-05-2026 ©cveintiuno

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