
Paramount Skydance (PSKY) busca que el juicio antimonopolio relacionado con su adquisición de Warner Bros. Discovery (WBD) comience en noviembre, mientras que la coalición de 12 estados que intenta bloquear la operación ha solicitado que se celebre en abril de 2027.
En una presentación conjunta remitida al tribunal el viernes, las partes expusieron ante la jueza Araceli Martínez-Olguín sus respectivos argumentos sobre cuándo debería comenzar el juicio.
PSKY solicitó un juicio de 12 días a partir del 4 de noviembre. La compañía liderada por David Ellison sostiene que el proceso judicial debería avanzar rápidamente para poner fin a la incertidumbre en el mercado.
PSKY tiene incentivos para que el juicio inicie lo antes posible ya que, según los términos de su acuerdo de adquisición, deberá pagar a los accionistas de WBD un ‘ticking fee’ diario por demora si la transacción no se ha cerrado antes del 30 de septiembre.
Dicha comisión equivale a US$ 0,25 por acción y trimestre, o alrededor de US$ 7 millones diarios, lo que significa que para el 4 de noviembre ya adeudaría a los accionistas de WBD unos US$ 250 millones. Para el 1 de abril de 2027, estas comisiones podrían superar los US$ 1.200 millones.
Por su parte, la coalición de 12 estados encabezada por el fiscal general de California, Rob Bonta, solicitó un juicio de entre 12 y 15 días a partir del 5 de abril de 2027.
Los estados argumentan que necesitan más tiempo para prepararse adecuadamente para el juicio. Bonta afirmó que este “claro desafío antimonopolio” merece una “revisión cuidadosa y exhaustiva”.
La decisión sobre la fecha definitiva del juicio queda en manos de Martínez-Olguín, quien el mes pasado aceptó la solicitud de la coalición de estados de imponer una orden de restricción temporal que bloquea la operación.
Una semana después, PSKY acordó pausar la fusión hasta cinco días después de la celebración del juicio o hasta el 1 de junio de 2027, lo que ocurra primero.
En caso de que la operación se frustrara por completo, PSKY tendría que pagar una comisión de rescisión regulatoria de US$ 7.000 millones.
La coalición de estados sostiene que la fusión entre PSKY y WBD perjudicaría la competencia en la distribución de películas en salas de cine y de canales de cable.
PSKY, por su parte, argumenta que la operación aumentará la competencia al crear una compañía capaz de competir de igual a igual con algunos de los gigantes tecnológicos que se han convertido en fuerzas dominantes en Hollywood durante más de una década.













