Los streamers aceptan regulación en Brasil, pero piden reglas parejas para todo el mercado

Matheus Peçanha de API, Luizio Felipe Rocha de Strima y Mauro Garcia de Bravi

LATAM CONTENT MEETING: Los streamers aceptan ser regulados en Brasil, pero exigen reglas parejas para todo el mercado, dijo en Latam Content Meeting Luizio Felipe Rocha, director ejecutivo de Strima.

Strima es la asociación que agrupa en Brasil a plataformas como Netflix, Disney+, Amazon Prime Video, HBO Max y Globoplay, y Rocha participó este lunes del panel ‘Regulating Streaming: Impact On Platforms And Content Producers’ aquí en San Pablo.

Brasil lleva varios años avanzando en una regulación del streaming similar a la aplicada a la TV paga con la Ley do SeAC durante la década pasada y actualmente hay dos proyectos en discusión, uno en la Cámara de Diputados y otro en el Senado, sin claridad aún sobre cuál prosperará ni en qué plazos.

Aunque presentan diferencias, ambos textos contemplan cuotas de contenido nacional e independiente, así como aportes a la Condecine (Contribución para el Desarrollo de la Industria Cinematográfica Nacional).

El punto de fricción para los streamers “tradicionales” aparece en el tratamiento de plataformas con contenido generado por usuarios, como YouTube, TikTok o Facebook, donde detectan asimetrías.

“Strima fue creada en marzo de 2025 y durante todo este proceso nunca se ha apartado del debate ni ha dejado de sentarse a la mesa cuando ha sido convocada. Nunca trabajamos para frenar el proyecto, sino para construirlo”, dijo Rocha.

“Pero desde el inicio, uno de los principios que siempre defendimos fue la igualdad entre los agentes del mercado. El Senado avanzó en ese sentido, con una alícuota equilibrada y equitativa para todos. Pero cuando el proyecto pasó a la Cámara, ese equilibrio se desajustó”, agregó.

En la práctica, esto implica que plataformas como YouTube o TikTok pagarían menos impuestos que servicios como Netflix o HBO Max.

Para Rocha esto no solo no es equitativo, sino que además implica una menor recaudación.

“En el diseño original, esa contribución permitía aportar cerca de R$ 2.000 millones (US$ 400 millones) al año a la política pública audiovisual. Pero cuando pasa por la Cámara y se introduce ese desbalance entre los agentes, el resultado cambia. El aporte cae a R$ 1.500 millones. Es decir, se pierden R$ 500 millones de reales al año solo por esa diferencia entre Cámara y Senado. Ese ha sido un punto que venimos señalando desde el inicio”.

Rocha subrayó además la velocidad con la que evoluciona el mercado resaltando que estas plataformas “user-generated” sí compiten con las tradicionales y lo harán cada vez más.

“El audiovisual está cambiando muy rápido. Hoy existen, por ejemplo, las telenovelas verticales, además de aplicaciones de contenido que compiten directamente con la televisión. Es un mercado en constante actualización en la forma de distribuir y ofrecer contenido”.

Aun así, evitó fijar líneas rojas sobre aspectos concretos, insistiendo en la necesidad de un equilibrio global.

“Es una combinación de puntos específicos. La cuestión no es que todo esté perfecto. Es cómo se combinan los distintos elementos. Puede haber un equilibrio en la alícuota, pero fallar en otro punto, o al revés. La clave es cómo esa combinación se sostiene en conjunto”.

Del lado de los productores independientes, en cambio, sí hubo posiciones más tajantes.

Mauro Garcia, de Bravi, y Matheus Peçanha, de API, dejaron claro que los recursos generados por la regulación deben destinarse exclusivamente a la producción independiente.

“Para nosotros, un ‘no deal’ es la definición de producción independiente y que la asignación de los recursos se destine a la producción independiente. Puede seguir el modelo del SeAC, con el componente de que el 51% de la propiedad esté en manos de la producción brasileña, pero ese es un punto clave para nosotros”, dijo Garcia.

Peçanha fue aún más directo al defender el rol del Fondo Sectorial.

“El Fondo Sectorial es la columna vertebral del audiovisual en Brasil y defender el fondo sectorial es defender la producción independiente brasileña. Por eso, cualquier intento de desmontar lo que entendemos como el elemento más importante del mercado audiovisual es, para nosotros, innegociable. Y eso incluye, por ejemplo, la posibilidad de incorporar subsidios o incentivos a los ‘originals’ dentro de la regulación del VOD. Eso es inadmisible para nosotros. Es un límite muy claro”.

“Nuestra posición es contraria a cualquier tipo de subsidio para producciones que no sean independientes, sean brasileñas o no. Quiero insistir en esto: la producción independiente es la columna vertebral de nuestro audiovisual. Que las plataformas produzcan con su propio dinero. No necesitan subsidios públicos para hacerlo. Y ese es, para nosotros, el punto central”, concluyó.

Gonzalo Larrea 13-04-2026 ©cveintiuno

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