
CONECTA DIGITAL: El mercado de los microdramas tiene futuro en América Latina gracias a la tradición de las telenovelas, tanto en creación como en consumo, y al fuerte arraigo del gaming en la región, según Javier Goldschmied de TVN de Chile.
Durante un panel de Conecta Digital, extensión de Conecta Fiction & Entertainment realizada en Madrid, el director de programación y producción del canal público chileno compartió hoy algunas claves sobre este formato en expansión pensado para el consumo en el teléfono móvil, tras haber comenzado a producir sus primeras series.
Valorado en US$ 7.000 millones y con proyecciones de hasta US$ 30.000 en 2030, el mercado global de los dramas verticales es hoy una oportunidad creciente para el ecosistema audiovisual, señaló Goldschmied.
Desde 2023, se ha ido consolidando en plataformas como YouTube Shorts, Instagram y TikTok, además de otras específicas como DramaBox o ReelShort, que ya suma 5 millones de usuarios activos. “Si la aceleradora de Disney invirtió mucho dinero en DramaBox es por algo”, subrayó.
¿Cuáles son entonces las claves para producir dramas verticales? TVN, que ya produce su primera serie titulada ‘Auditoría de amor’, apuesta por una fórmula clara: episodios de entre uno y dos minutos, temporadas de entre 50 y 90 capítulos, un máximo de cuatro personajes, una sola locación y un presupuesto controlado.
El costo de una temporada completa oscila entre US$ 50.000 y US$ 120.000. Para lograrlo, explicó Goldschmied, la eficiencia es esencial. TVN no recurre a actores que ya hayan aparecido en televisión y solo incorporan algún rostro de perfil medio para impulsar la comunicación.
Este control sobre el presupuesto también se refleja en un proceso de producción ajustado, diseñado para pasar del guion al lanzamiento en solo 30 días: entre una y dos semanas de preproducción, entre siete y 14 días de rodaje y entre una y dos semanas de posproducción.
Tanto por su consumo móvil como por la forma de pago, Goldschmied destacó el parecido del formato con los videojuegos y su modelo de negocio freemium: el usuario accede gratis a los cinco o 10 primeros episodios y, una vez enganchado a la historia, debe pagar para desbloquear el resto de la temporada.
Mediante una narrativa muy directa, sin backstory y basada en grandes cliffhangers en cada episodio, se busca que sea “imposible no ver los siguientes”.
En el caso del canal chileno, han optado por evitar las suscripciones tradicionales y apostar por el pago mediante tokens, como en los videojuegos móviles.
“Es un tipo de contenido muy interesante para los anunciantes”, añadió Goldschmied. “El público de los microdramas es más acotado y a las marcas les interesa salir de lo lineal. Hemos salido al mercado para ofrecer tickets más pequeños a los clientes que normalmente invierten en publicidad en televisión”.
Entre los anunciantes que ya han encontrado para este tipo de contenidos, el ejecutivo mencionó una notoria orientación hacia la Generación Z: marcas de tarjetas de crédito para jóvenes, bebidas y refrescos, snacks, universidades y entidades de educación o automóviles.
TVN está probando con distintas modalidades de publicidad, como el product placement, el pre-roll o los banners durante la emisión.
En cuanto al potencial de estas IP, Goldschmied no cree que puedan derivar luego en series o películas tradicionales: “Los microdramas están hechos con un nivel de disciplina y para un formato tan específico, que no pueden traspasar a otros formatos; el consumo es muy distinto”, afirmó.
“Es un formato que te atrapa y una buena oportunidad para inversores y también para directores, guionistas y actores”.




















