
La industria española de la animación se ve seriamente amenazada por la inteligencia artificial (IA) y no está recibiendo apoyo financiero para adaptarse a la nueva realidad, advirtió Xosé Zapata, responsable del Píxel Clúster Madrid, dedicado al sector de la animación y creación digital.
El reclamo llegó al cierre del panel ‘Financiación alternativa de proyectos audiovisuales’ del II Foro de Madrid de Inversión en Audiovisual, organizado este miércoles por el Clúster Audiovisual de Madrid, a partir de una intervención desde el público que derivó en un intercambio inesperado dentro de la jornada.

Zapata, productor y director gallego cuyos créditos incluyen las películas ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’ y ‘Upon Entry’, trasladó la inquietud del sector de animación y digital. “Hace tres años nuestras empresas solamente tenían tres letras en la cabeza, que eran AIE. Hace un par de años una letra desapareció y solamente tenemos en la cabeza dos letras, que son AI”, afirmó, en referencia al desplazamiento del foco desde las estructuras de financiación hacia la reconversión tecnológica.
“Estamos pensando si dentro de dos años no nos quedamos con una de las dos, que sería la de A, de avanzar, y la de I, de idiotas, y ver cómo los chinos y los americanos nos comen la tostada”.
Zapata planteó que, en los últimos dos años, el sector ha concentrado sus esfuerzos en adaptarse a la IA, pero percibe “poca ayuda” para financiar esa transición. Como ejemplo, señaló que su próxima película será “la última que se hace con técnicas tradicionales”; la siguiente incorporará un 50% de IA y la posterior será “el 100% con inteligencia artificial”. Comparó el momento actual con la irrupción del cine sonoro y advirtió que se trata de una reconversión estructural.
Desde la mesa, Jesús Prieto, moderador del panel y consejero representante de Crea SGR, reconoció que la animación ha sido “la punta de lanza de la entrada de la IA” y apuntó que la clave, desde el punto de vista financiero, será estar “al frente de la tecnología”. “El dinero tiene miedo”, admitió sobre lo conservador que suele ser el capital, pero subrayó que también se abren oportunidades en un entorno donde la tecnología está redefiniendo los modelos productivos.
Patricia López, directora de Sego Creative, aportó un caso concreto de estructuración financiera: una operación diseñada no sobre un proyecto específico, sino sobre la productora, lo que le permitió destinar recursos a varios desarrollos activos. Extrapolando ese modelo, sostuvo que podrían articularse inversiones directas en compañías para impulsar su adaptación tecnológica, incluida la IA.
Por su parte, Salvador Molina, del Clúster Madrid Capital FinTech, defendió la IA como “una herramienta” que permitirá abaratar costes y ampliar capacidades, sin que deba interpretarse como una amenaza geopolítica. A su juicio, el reto es integrar departamentos de IA como soporte transversal en las productoras.
La intervención más matizada llegó desde el lado técnico-financiero. Jesús Martínez, asesor de Moby Dick Film Capital, coincidió en que la IA es una herramienta y recordó que los algoritmos llevan décadas utilizándose en distintas industrias, pero cuestionó una narrativa que persistía en otras intervenciones: “Es un error pensar que los presupuestos se van a abaratar”.
Martínez puso el foco en la infraestructura invisible que sostiene estos sistemas: centros de datos, hardware, miles de servidores, tarjetas gráficas y un elevado consumo energético. Según explicó, el impacto no será una reducción automática de costes, sino un desplazamiento de partidas, con mayor peso en licencias, alquiler de hardware y energía. “No va a cambiar el dinero, simplemente va a cambiar de posición”, concluyó.













