¿Dónde está el dinero (en Formatland)?

LONDON TV SCREENINGS: La experta en formatos de C21 Siobhan Crawford se adentra en los London TV Screenings de esta semana y sale a rastrear dónde se esconde el dinero en las calles del Soho londinense.

Mientras los compradores europeos y australianos aterrizan en Londres para otro febrero de Screenings (paraguas listos), pensé que era buen momento para hablar de dinero. Al fin y al cabo, mueve el mundo, ¿no? Pero en 2026 da la sensación de que cuesta mucho más ganarlo, que se necesitan afinar mucho más las estrategias para encontrarlo y, aun así, muchas veces terminas con cara de “¿todo para esto?”.

Seamos claros: el dinero no da la felicidad. Pero ¿han visto la cara de un vendedor después de cerrar la adaptación de un formato? Está en una nube. Yo solo digo eso.

Así que vamos a lo concreto: quién lo tiene, cuánto hay y cómo lo conseguimos.

Format fees

Cerrar un formato en Reino Unido o en Estados Unidos siempre fue la cima del Everest. Pero recordemos que, tras el Edinburgh Festival del año pasado, Reino Unido se obsesionó con las “ideas inglesas” (perdón, pero ¿‘The Traitors’ no demuestra que la comisión regional puede ser bastante flexible?), así que dejemos ese mercado fuera de la ecuación por ahora.

Estados Unidos, como todos sabemos, ha atravesado y sigue atravesando turbulencias. Pero incluso dejando eso de lado, muchos contratos hoy fijan techos para los format fees de entre US$ 25.000 y US$ 50.000 por episodio, que en euros son unos €21.000 a €42.000. Y ojo: hablamos de techo, porque los clientes estadounidenses no suelen aceptar mínimos garantizados. Es decir, eso es lo máximo que podrías cobrar… y lo normal es que sea menos.

Así, si en 2026 vamos a jugar al juego de las comparaciones, el dinero está en Alemania. Sí, Europa. Y no, no somos ingenuos: también hay recortes de plantilla y aversión al riesgo en nuestra querida Alemania. Pero sigue siendo un territorio que encarga en grande, que todavía puede a los paper formats, con presupuestos saludables, donde puedes igualar o incluso superar un format fee estadounidense sin ceder porcentaje del backend internacional. Y, además, no ha sufrido la “inflación” de presupuestos de producción que sí hemos visto en nuestro otro amor, España.

España es el mayor importador de formatos del mundo. Si lo piensas bien, es una locura: significa que todavía había muchísimos formatos disponibles para comprar. Aquí puedes conseguir un encargo diario de 200 episodios (afortunado tú) o una serie de seis a diez episodios. Y los fees en prime time, gracias a RTVE, son potentes, así que para IP consolidadas también hay dinero. Si quieres diversificar, Discovery TVN ha puesto a Polonia en el mapa y, en algunos proyectos, los presupuestos pueden equipararse a los de los países nórdicos.

Conclusión: para format fees, mira a Europa. Pero el dinero, en el fondo, siempre llega por las mismas vías: el negocio repetido genera confianza. No puedes entrar en frío.

‘The Traitors’

Dinero “gratis”

Hay distintos bolsones de dinero alrededor de los formatos: anticipos de distribución, acuerdos de desarrollo y derechos de primera opción. Todo suma.

Los anticipos de distribución son los más jugosos, hasta €500.000 en el caso de IP premium evergreen. Pero eso solo lo verás con los grandes grupos, y con una lista de condiciones que incluye, entre otras cosas, la distribución en todo su footprint o incluso a nivel mundial y ventanas de dos a 10 años.

Suena emocionante, pero recuerda: hasta que ese anticipo no se recupere, no verás un euro más. En los grandes grupos, estos acuerdos pueden estructurarse como opciones, lo que abre la puerta a negociar recuperabilidad parcial.

Luego están los first looks. Recibes un pago para que una compañía tenga acceso prioritario a tu slate de desarrollo. Puede sentirse como dinero caído del cielo, porque ibas a desarrollar esas ideas de todos modos. Pero cuidado: pueden incluir las option fees dentro del pago global. Hay que fijar bien cuántos proyectos entran en el acuerdo y asegurarse de que el ROI tenga sentido.

Las development partnerships, en cambio, no son “gratis” en absoluto. Un cliente te paga para desarrollar un slate en torno a un brief concreto. Co-desarrollas y ellos se quedan con los derechos al final. Es más un modelo work for hire, pero si eres buen desarrollador y no tienes músculo para escalar grandes producciones, puede ser una vía interesante.

Eso sí, si quieres este dinero, tienes que mover el trasero a Londres o a París. Y no se empieza en frío: necesitas algo que quieran, experiencia real en un género concreto, y saber cerrar acuerdos inteligentes.

Mini dinero

Soy de las que todavía dice “lata”. Y mis amigos de las “latas” se burlan de mí por eso. Pero vender la versión local de un formato fuera de su territorio genera dinero.

El gran “pero”: holdbacks, derechos exclusivos de adquisición, first y last matching rights. Uf. Y al final todo se reduce a la prioridad entre formato y lata. Es manejable. Y a veces el upside es enorme: un simulcast Estados Unidos-Canadá, Reino Unido-Australia, Bélgica-Países Bajos. Una sola lata en un solo país puede sumar cinco cifras al format fee. Que el género marque la estrategia. Pero si estás en Formatland conmigo, probablemente también digas “lata” y estés pensando en el formato.

Compartir una parte del producer fee o del margen con el titular del formato es una práctica cada vez más común. Es, además, una vía adicional de ingresos que algunas compañías exigen para dar acceso a sus formatos. En un momento en que todos los productores están exprimidos, es polémico pedirlo… y pagarlo. Mi regla es clara: no pagues por nada. Si pagas extra, recibes ayuda extra. Y sí, practico lo que predico.

Lo digital y otras promesas

Lo diré rápido: FAST. Digital first. Sé que todo el mundo tiene un canal FAST, pero no tengo claro quién gana dinero de verdad con esto. Desde luego, no los productores. Tampoco es un sector con previsiones de crecimiento explosivo, ni siquiera especialmente sólidas. Hay costes de adquisición y gestión, y siendo honestos, ¿quién encuentra esos canales para verlos?

La lógica suele ser producción financiada por marca con margen de producción mínimo o inexistente. El upside es que, si eres dueño del canal, te quedas con los ingresos. Pero el revenue mensual depende por completo de tu base de usuarios. Estamos hablando, en el mejor de los casos, de cuatro cifras. El dinero de verdad podría venir de sumar sponsors adicionales al contenido ya financiado, porque ahí sí hay margen limpio. Pero cualquier estrategia digital exige inversión fuerte en gestión y marketing. Si cuentas todos los costes, ¿no acabas en break even? Y mientras tanto, todos estos creadores quieren vender su contenido como formato después y quedarse con su 5%.

Y no olvidemos la explotación de IP no audiovisual: juegos de mesa, adaptaciones literarias en unscripted. Está infrautilizada. Sí, compartes backend desde el minuto uno, pero a cambio tienes una audiencia incorporada. Muchas editoriales tienen IP disponible y estarían encantadas con el empujón de ventas que puede dar una adaptación unscripted. Además, suelen tener un concepto central potente y un componente de nostalgia que puede convertir el proyecto en un auténtico “momento” cultural.

Por último, lo ancillary. Antes era básicamente televoto. Ahora hablamos de merchandising, patrocinio fuera de pantalla, promociones cruzadas. No creo que en 2026 sea una fuente de ingresos estructural, salvo que estés trabajando con una IP no audiovisual potente. Hoy es más importante llevar más espectadores a la pantalla que invertir energía en ancillary.

¿Hay dinero? Sí. ¿Sientes que envejeces mientras esperas a que llegue? También. ¿Los canales te dicen que están completos hasta 2027? Por supuesto. Pero algo que dije en una reunión interna reciente es que muchas cosas pueden hacerse en paralelo. Hay gestiones que puedes iniciar ya, que requieren tiempo para madurar, que incluso pueden no tener coste, y que te ahorran giros bruscos si vas construyendo pequeños caminos en paralelo.

Salgan y fructifiquen, amigos. Y que el hustle londinense no los empape.

Redacción Cveintiuno 25-02-2026 ©cveintiuno

LA FIRMA DE HOY

Siobhan Crawford
Fundadora
Glow Media

Con pasajes por DRG, Zodiak, Banijay y Primitives, Siobhan Crawford es experta en el mercado internacional de los formatos de entretenimiento. Tiene más de 20 años de trayectoria en el mundo de los formatos y su expertise se centra en el mercado europeo sus las conexiones con el de Estados Unidos y, más recientemente, América Latina.

En 2022 se convirtió en cofundadora de Glow Media, una distribuidora especializada en contenidos unscripted.

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