Previo a recibir el Rose d’Or Latino a la trayectoria, el ganador del Oscar Juan José Campanella hace un alegato a favor del riesgo y la originalidad como motores de la industria audiovisual.

De la nieve de Nueva York al verano de Mar del Plata. De dirigir capítulos de series estadounidenses a estrenar obras de teatro en Buenos Aires y Miami. Juan José Campanella hace de todo y al mismo tiempo.
Es que, pese a ser uno de los directores de cine y televisión más reconocidos de América Latina, el argentino ganador del Oscar asegura que se sigue sintiendo un freelancer. Y por eso no sabe decir que no.
“En nuestro trabajo, uno tiene siempre 10 fierros en el fuego para que salgan dos o tres. Después te salen cuatro y te querés matar. Pero aun en momentos de mucho trabajo sigo con esa costumbre de mis inicios de agarrar todo lo que es interesante. Es difícil decir que no”, sostiene Campanella.
Director de la película ganadora del Oscar ‘El secreto de sus ojos’ en 2010, Campanella recibirá este año en Content Americas el Premio a la Trayectoria en la tercera edición de los Rose d’Or Latinos.
Su carrera incluye además la nominada al Oscar ‘El hijo de la novia’, la ganadora del Goya ‘Metegol’ y series como ‘El hombre de tu vida’, ‘Entre caníbales’ o ‘Los enviados’, además de un prolífico currículum como director de series estadounidenses como ‘Halt and Catch Fire’, ‘House M. D.’, ‘30 Rock’, ‘Law & Order: Special Victims Unit’ o ‘Colony’, entre otras.
Y a través de su productora 100 Bares también ha producido películas como ‘El mismo amor, la misma lluvia’ (1999), ‘Luna de Avellaneda’ (2004) o más recientemente ‘La extorsión’ (2023).

Pero, pese a una larga trayectoria en el cine, hoy reconoce que su foco está puesto en la televisión, con el rodaje en 2026 de cinco episodios de ‘Law & Order: Special Victims Unit’ y la producción de la serie animada ‘Mafalda’ para Netflix, cuya producción ya ha recorrido un año de los tres previstos.
Detrás de este viraje está la aversión al riesgo que, opina, está dominando la industria del cine. “Es un tema de riesgo comercial. Tanto ‘El hijo de la novia’ como ‘Luna de Avellaneda’ fueron muy difíciles de sacar adelante. Eran temas que parecían veneno en la taquilla y nadie las quería hacer. Pero fueron los productores quienes confiaron en mí para hacerlas”, relata.
A eso, agrega, se suma la sensación de que el cine ha perdido la capacidad de sorprender.
“Las películas tienden a buscar una película similar a la que tuvo éxito el año pasado. Y como esa fue una película que se buscó hacer como la que tuvo éxito el año anterior, cada vez se está haciendo como un carbónico más distante del original”, comenta el argentino. “Pero solo gente de cierta edad podrá entender lo del carbónico. Ya voy a tener que encontrar otra metáfora”, agrega entre risas.
La metáfora de Campanella refiere, por supuesto, a la falta de originalidad, una estrategia que considera equivocada. “Es erróneo porque no es lo que la gente está comprando. Yo lo que creo es que, al revés de todo lo que se dice, la gente siempre va a querer que la sorprendan”.
‘El hijo de la novia’ y ‘Luna de Avellaneda’ fueron posibles por otra gran diferencia que el director percibe con respecto a los tiempos que corren.

“En aquel momento sabías quién tomaba las decisiones y te ibas a comer con él y lograbas convencerlo. O no. Ahora, si sucede eso es una excepción, como el caso de Paco Ramos en Netflix. Por lo demás, las decisiones hoy las toma un pedazo de código de computadora, el famoso algoritmo. Si seguimos el algoritmo, vamos hacia producir cosas viejas que la gente ya vio”.
Francisco “Paco” Ramos, el VP de contenido para Latinoamérica de Netflix, es uno de los grandes responsables de que Campanella no solo esté produciendo ‘Mafalda’ para el streamer, sino también la adaptación a película de su obra de teatro ‘Parque Lezama’.
Según recuerda el director, Ramos fue personalmente a ver la obra a Buenos Aires y, a la salida del teatro, se le presentó y le propuso convertirla en una producción para la plataforma.
La historia, cuyo rodaje empezó en mayo de 2025, está basada en la pieza ‘I’m Not Rappaport’, del dramaturgo estadounidense Herb Gardner, y cuenta con las actuaciones de Luis Brandoni y Eduardo Blanco, dos amigos improbables: un histórico militante del Partido Comunista y otro que se toma las cosas con indiferencia.
‘Mafalda’, en tanto, es tal vez el título más esperado de Campanella, que se encuentra dirigiendo, adaptando y desarrollando una serie de animación de 20 episodios basada en el icónico personaje de Quino, probablemente la tira cómica más famosa de Iberoamérica.
“Es una gran responsabilidad porque soy fanático y me crié con Mafalda. Siento a Quino respirándome en el cuello todo el día. Hay mucho que escribir nuevo, porque no es una reproducción de las tiras, eso ya se hizo en los 70”, afirma.

Así, la historia no estará ambientada ni en el pasado ni en el presente, sino en un “limbo atemporal” que “suponemos que es ahora”, pero sin un énfasis de actualidad. Por ejemplo, los personajes no tienen celulares y el padre de Mafalda tiene el mismo Citröen que tenía originalmente.
“Es un tema de sensibilidad y la sensibilidad no tiene reglas. Quino no tenía una biblia. El tiempo pasó y hay muchas cosas en juego que se cuelan y se juzgarán por el tamiz de mi sensibilidad”, señala.
Producida a través de su estudio de animación Mundoloco CGI, ‘Mafalda’ está compuesta por capítulos unitarios que aprovechan gags originales de Quino, pero “inmersos en un guion nuevo”.
Y más allá de estos dos proyectos con Netflix, el director argentino está escribiendo una nueva obra de teatro junto a Cecilia Monti y desarrollando una serie policial para streaming al estilo de ‘El secreto de sus ojos’.
Por todo lo demás, intentará tener un 2026 “que se parezca a un año tranquilo”. Aunque, tras unos minutos de conversación, esa expresión de deseo se revela como altamente improbable. “Yo no puedo ni leer una noticia del diario sin pensar si sería una buena película”.
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