La fórmula de Barmack para contar historias que “atraviesen el ruido”

Pina Mezzera 17-12-2025 ©cveintiuno

Ante el momento bisagra de la industria, que solo se acelerará con la “brutal disrupción” de la IA, Erik Barmack se concentra en salirse del montón. Y eso a menudo implica arriesgar por caminos poco convencionales. 

La industria del entretenimiento disputa una partida contra el tiempo. Y mientras muchos se abruman por la cantidad de piezas en el tablero, Erik Barmack parece leer el juego con una mezcla de fascinación, cautela y estrategia.

El CEO de la productora con sede en Los Ángeles Wild Sheep Content, que fundó en 2019 tras dejar su cargo como head de originales internacionales en Netflix, entiende que el sector vive un “momento sliding doors”, con dos posibles direcciones opuestas.

En un escenario, el big tech se vuelve tan dominante que termina comprando todos los estudios y compañías tradicionales. “La televisión y el cine se quedarían en manos de cada vez menos jugadores, las decisiones creativas serían meros errores de redondeo, el gusto se volvería más homogéneo y el algoritmo decidiría qué vemos. Sería horrible, pero sería un rumbo”, plantea Barmack.

En el otro, las voces y las culturas individuales siguen importando. “En un mundo donde las historias de España sigan siendo únicas de España, existirá un ecosistema que las apoye y los creadores locales tendrán cada vez más plataformas para llevar sus historias al mundo”.

La realidad, proyecta, “se situará en algún punto intermedio”.

Y ese terreno solo parece ofrecer una certeza: la brutal disrupción que causará la inteligencia artificial (IA). “Todavía no tenemos el vocabulario para entender el impacto que la IA tendrá en nuestra industria”, sintetiza Barmack, que escribe semanalmente sobre este tema para The Ankler.

Cita como ejemplo la película de animación de US$ 30 millones ‘Critterz’, financiada por OpenAI y que competiría con Pixar, producida en nueve meses en lugar de siete años y a una décima parte del costo. Con resultados que “tal vez no pueden ser considerados arte, pero sí simulaciones de arte”, el cambio promete ser tan profundo como incómodo.

‘Critterz’ se considera la primera película de animación creada con IA

Y mientras todo esto se asienta -incluidas las innumerables interrogantes legales-, muchas industrias creativas valiosas ya están sintiendo el impacto.

“Puedes despedirte de asistentes, de lectores de guiones”, anticipa el productor. “¿Cómo aprenderá la próxima generación? ¿Se crearán nuevos empleos que reemplacen a los perdidos o simplemente habrá menos gente trabajando en cine y TV? Debemos hacernos estas preguntas”.

Mientras busca las respuestas, Wild Sheep sigue moviendo fichas, con una estrategia propia que tiene al mercado internacional siempre en la mira.

“Para nosotros es importante buscar historias en todas partes”, asegura Barmack. “Hay un mundo de productores y ejecutivos estadounidenses que van constantemente a Londres a reunirse con los mejores guionistas de allí. Eso es lo fácil y financieramente predecible. A nosotros nos gusta encontrar los mercados más difíciles, y la adrenalina está en llevar esas historias al mundo”.

Entre esos underdogs está, naturalmente, América Latina, donde Wild Sheep se ha embarcado en múltiples coproducciones que han demostrado saber viajar, como la serie de thriller chilena ‘Cromosoma 21’ (con Film and Maker y Canal 13), vendida a territorios como Japón; o la película mexicana de terror sobrenatural ‘No me sigas’ (con Blumhouse y Cinépolis), estrenada en octubre en cines y prevendida en más de 10 países.

‘No me sigas’ está dirigida por Ximena García Lecuona y Eduardo Lecuona

Otros proyectos en curso incluyen una comedia romántica mexicana protagonizada por Mariana Treviño, y la serie chilena ‘Raza brava’, ambientada en la barra brava del Colo-Colo, creada por Hernán Caffiero y coproducida por su sello DeCulto, junto con Atómica Group y The Mediapro Studio, compañía que además tiene una participación en Wild Sheep.

“No veo a mucha gente prestándole atención a América Latina desde una perspectiva internacional. Nosotros lo vemos como una oportunidad, tanto creativa como financiera, de mezclar mundos”, explica Barmack, cuya productora también ha impulsado copros en Islandia, Suecia o Japón.

De cara al futuro, Barmack revela estar interesado en explorar las “historias a escala”: partir de grandes IPs y hacerlas vivir en distintos formatos y países. En esa línea, trabaja con la autora sueca Camilla Läckberg, con 40 millones de libros vendidos, cuyas obras adapta a series en Francia e Italia.

Su otra gran apuesta podría parecer más personal: tras intentar adquirir el club de fútbol escocés Motherwell, junto a su familia está ahora en proceso de compra de otro club de fútbol europeo que darán a conocer pronto. Pero la decisión no pasa solo por su fanatismo por el fútbol (que también), sino por tener un punto de partida del que contar historias que conecten.

“En un mundo tan fragmentado, con una atención tan limitada, ¿qué significa asociarte con cosas que despiertan pasión? Es algo que la comunidad de producción no ha sabido responder bien”, señala, y pone como buenos ejemplos las docuseries ‘Fórmula 1: Drive to Survive’ y ‘Welcome to Wrexham’, del equipo de fútbol galés.

“No hablo solo de deportes, también de música, de moda. Me interesa cómo asociar una pasión con otra. Cómo contar historias que atraviesen el ruido”, resume Barmack.

Tiene sentido. Si el futuro será artificial y formulado, quizás en las pasiones genuinas se esconda el único antídoto.

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