Lo que parecía una curiosidad asiática ya dio paso a una nueva industria global. Un puñado de claves que marcarán el próximo año para las series verticales.

En su artículo ‘Microseries: no es un cuento chino’, nuestro editor para Norteamérica Jordan Pinto analizaba el fenómeno asiático de los microdramas y su potencial para Occidente. Se veía tan lejano, que varias voces autorizadas explicaban por qué era una tendencia imposible de importar. El texto se publicó en enero de 2025.
Un año después, los números de visionado de las series verticales en las Américas y Europa se cuentan por decenas de millones, players y ejecutivos de la TV tradicional invierten en el sector, y se habla abiertamente del nacimiento de una nueva industria que cerró el último año con ingresos globales de US$ 11.000 millones.
Y, sin embargo, sales a la calle y la mayoría de la gente todavía no sabe de qué estás hablando.
¿Qué cabe esperar en el próximo año del tema del momento?
Solo quedarán 50
Con los grandes estudios estadounidenses e internacionales empezando a meterse en el terreno vertical, 2026 será un año crucial para las microseries. Fox Entertainment adquirió el año pasado una participación no revelada en la ucraniana Holywater, con planes de desarrollar y producir más de 200 nuevos proyectos para la matriz de plataformas como My Drama y My Muse.
Holywater también completó recientemente una ronda de financiación por US$ 22 millones. Y a fines de 2025, GammaTime, app estadounidense de microdramas fundada por el ex CEO de Miramax Bill Block y con participación de exejecutivos de Quibi y Google, levantó US$ 14 millones en financiación semilla. Todo indica que el sector recibirá mucha más inversión durante el primer semestre de 2026.
Fox no es la única gran cadena o estudio internacional que se ha volcado en el sector. ViX, de TelevisaUnivision, lanzó alrededor de 40 microdramas el año pasado y prevé estrenar otros 100 en 2026; en Brasil, Globo proyecta cerrar el año con 60 títulos en Globoplay; mientras que el streamer árabe Shahid, propiedad de MBC Group, y la rusa Ivi también están produciendo los suyos. La próxima en sumarse podría ser Disney, que recientemente reveló planes para lanzar una nueva “experiencia de video vertical” dentro de Disney+. O Netflix, que anunció estar explorando el terreno.

Con este panorama, algún nivel de consolidación parece inevitable. “En tres años se lanzaron 1.500 apps y hoy solo hay 539 activas. El churn es muy alto. Tienes que estar aquí para el largo plazo”, dijo Olivier Bernard, cofundador y chief operating officer de Kedoo Entertainment, que tras volverse experta en YouTube con unas 2.500 millones de views mensuales, el año pasado se lanzó a los microdramas con la app LoveDrama.
“Ahora mismo esto se está convirtiendo en un escenario de M&A y, al final, solo sobrevivirán las 50 principales”, agregó Bernard. Las claves para sobrevivir, según él, vienen de las apps más cercanas al modelo de los microdramas: las de gaming, con espalda financiera y data enfocada en la audiencia.
Salto de calidad
¿Cuántos microdramas has visto? ¿Y cuántos de ellos te parecieron buenos?
Para buena parte de los espectadores que disfrutan de las series high-end, estos contenidos resultan difíciles de asimilar. Porque el fenómeno se construye a base de golpes de dopamina que promueven la adicción: tramas escandalosas, interpretaciones exageradas, dosis extremas de drama y romance. Y costos de producción muy alejados a los de una ficción premium.
Así, muchos players tradicionales no están dispuestos a ingresar al juego con estos estándares.
“Hay mucha competencia, con más de 150 compañías lanzándose a este espacio y todas convencidas de que van a ganar la batalla. Pero para ganarla es necesario aumentar la calidad. Cuando eso ocurra, será el momento en que nosotros entremos”, dijo por ejemplo Nadav Palti, CEO de la productora y distribuidora israelí Dori Media.

Pero otros han optado por aprender haciendo. A apuestas de volumen como las de Fox, ViX o Globo, se suman iniciativas más incipientes de players como Telemundo, Caracol, Canal 13, TVN, Telefe, Wapa TV, RTVE o Atresmedia. Y, con este movimiento, lo lógico es que aumenten los valores de producción y el formato gane mayor legitimidad entre las audiencias y el sector tradicional del contenido.
“Con tantos grandes jugadores sumándose, tantos equipos y tantas compañías volviéndose cada vez más profesionales y desarrollando proyectos profesionales, esto solo va a ir a mejor”, resumió en Content London Ivy Yu, de la plataforma de video vertical GoodShort, hogar de series como ‘The Breaking Point of Love’ y ‘Divorced Mom Beats Them All’.
Alianzas contra la IA
Y si se trata de elevar estándares, ya empiezan a verse señales concretas. Señales que también apuntan a otra de las grandes polémicas de este sector: el auge de microdramas generados por inteligencia artificial (IA).
En Content London, se dio a conocer la Micro-Series Certified Alliance (MSCA), nueva organización global dedicada a garantizar que los microdramas cumplan con un “estándar de calidad y ética”. Está impulsada por la productora de series verticales con sede en Los Ángeles IGM Media, y respaldada por un grupo de compañías que operan en este terreno.
Según explicaron, la entidad busca establecer parámetros para prácticas de producción éticas, narrativas originales y de calidad, y un “desarrollo liderado por guionistas” que no dependa de IA, además de asegurar que no haya tramas recicladas ni contenido “sensacionalista o gratuito”.
Al presentar la alianza, señalaron que buscan “contrarrestar la fatiga global causada por el actual y repetitivo demográfico del microdrama, los mismos problemas que han provocado que grandes plataformas asiáticas de microdramas pierdan cada vez más la confianza de la audiencia”. Como suele ocurrir, llegar más tarde también permite evitar errores ya cometidos.
Más allá del romance femenino
El romance corto dirigido a mujeres ha dominado hasta ahora este mercado en expansión. Y para muchos, ahí está la receta del éxito.
La argentina Lorena Quevedo, que con su productora Río Ancho realizó la serie ‘Dinero, armas y feliz Navidad’ para la plataforma ReelShort, argumentó en el último Ventana Sur que es muy difícil aplicar a otros géneros la fórmula que hace que los microdramas funcionen.
“En ReelShort, por ejemplo, son muy serios y muy rigurosos, y tienen un manual de estilo que está pensado para un modelo de producción muy contenido. Si no, no funciona. Y eso me parece muy difícil de lograr con otros géneros”, sostuvo.
Pero no todos coinciden. De hecho, varias plataformas ya han hecho públicas sus intenciones de abrir el abanico de contenidos que comisionan, producen y ofrecen.
My Drama, que lidera el streaming vertical en Estados Unidos y Europa, ya está testeando combinaciones de géneros, que van del reality al terror y al thriller. “¿Y si los hombres también quisieran consumir series verticales? Ese es nuestro objetivo”, afirmó Julia Smirnova, productora de la plataforma de Holywater.

Y desde Kwai Brasil, parte de la plataforma china de videos shortform, Claudine Bayma en Content London y André Marchezano en Ventana Sur aseguraron que la expansión hacia otros géneros ya está en camino. La app, que cuenta con 32 millones de usuarios activos diarios en Brasil, está viendo buenos resultados con sus realities y talk shows originales.
“El microdrama es solo el comienzo, hay mucho más por explorar. Eso incluye el uso creativo de todas las herramientas, la infraestructura y las funcionalidades que ofrece cada plataforma”, sostuvo Bayma en el evento de C21.
“Creativamente, lo que esperamos es que productores y socios nos vean no solo como un canal de distribución, sino como un socio creativo. Porque el contenido ya no es solo contenido. La gente en el teléfono no quiere sentarse simplemente a verlo. Quiere ser parte de la narrativa, participar, interactuar”, añadió, citando como ejemplo contenidos creados en torno a las vidas de los participantes de ‘Big Brother Brasil’, un formato del que no tienen los derechos, pero cuyo impacto aprovechan para subirse a su éxito y ampliar la comunidad.
El gigante local Globo parece haber tomado nota, y encuentra en los micro-realities el siguiente paso de expansión después de la ficción, reveló a Cveintiuno en Content Americas el director de productos digitales, finanzas, legal e infraestructura de la compañía, Manuel Belmar.
Disney, Netflix y la revolución de las tecnológicas
“Creo que en 2026 algún streamer o estudio global valiente se arriesgará a poner microdramas en su plataforma, verá lo lucrativos que son, y se convertirán en la nueva norma”, proyectó en el evento de C21 de diciembre Lily Darragh Harty, de la plataforma de video vertical CandyJar.
La respuesta no tardó en llegar. En enero, Disney+ anunció sus planes verticales y Netflix, que había adelantado estar explorando funcionalidades de video vertical, reveló en Content Americas estar explorando el terreno en América Latina.
“Estamos explorando los microdramas, porque para nosotros también es emocionante transitar estas nuevas narrativas”, dijo Carolina Leconte, VP de contenidos para México y licencias para América Latina de Netflix, en un panel del evento de Miami.
“Nos falta aterrizar las historias y nos falta encontrar cuál es el mecanismo correcto. Solo porque en los países asiáticos funcione de tal manera, eso no quiere decir que aquí vaya a funcionar igual. Creemos que tenemos que encontrar la forma de hacerlo en Latinoamérica”, explicó la ejecutiva.
Netflix podría no ser el único gigante tecnológico occidental en seguir la tendencia hacia el video vertical de formato corto. También presente en Content Americas, Erick Opeka, presidente y chief strategy officer de Cineverse, sostuvo que los movimientos de players tecnológicos como Facebook, Google y TikTok -que acaba de lanzar la app de microdramas PineDrama- impulsarán la adopción masiva global del formato. “Los microdramas no son una tendencia, son un mercado global de US$ 8.000 millones y no van a desaparecer”.
La entrada de estos tres gigantes desencadenará un “reset de la industria” y una verdadera aceleración del sector, ya que los microdramas pasarán a estar integrados en los feeds de cada consumidor de la Generación Z y millennials.
Según Opeka, esto desatará un boom de consumo similar al visto en China, cuando los microdramas dejaron de estar confinados a apps de pago independientes y pasaron a integrarse en las principales plataformas digitales del país. “Son contenidos altamente adictivos por diseño. Siguen una estructura de tres actos cada tres minutos. Te enganchan una y otra vez. ¿Y qué significa eso? Que vamos hacia una industria de entre US$ 25.000 millones y US$ 30.000 millones que se quedará con el consumo de video vertical”.
Si hace un año los microdramas no estaban en el radar de casi nadie en Occidente, ahora pocos podrán negar que 2026 será el año en que empezaremos a vivir en vertical.
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