¿Cómo se reinventa un formato para convertirse en un fenómeno cultural? A días de su regreso a Telemundo y Peacock, los productores detrás de ‘La casa de los famosos’ explican cómo se gestó este revival y por qué arrasa en todos sus mercados.

Quizás fue el momento histórico, al encontrarse con un mundo que salía de una pandemia global. O, tal vez, algo aparentemente tan sencillo como un cambio de nombre.
Lo cierto es que, pese a las más de 70 adaptaciones, 600 temporadas y 36.000 episodios producidos en todo el mundo del reality de convivencia ‘Big Brother’, ‘La casa de los famosos’ (‘LCDLF’) logró desde su primera temporada algo que no se veía en México desde 2002: entrar de lleno en la conversación nacional y convertirse en un fenómeno cultural cotidiano.

Coincidencia o no, la última vez que se había visto algo similar en el país fue con su predecesor, ‘Big Brother’. Pero es que, el verdadero hito de ‘LCDLF’ está en haber logrado reformular con éxito el clásico formato de Banijay para un ecosistema que ya no se parece en nada al de su primera edición.
Anecdóticamente, el giro que redefiniría la hoy exitosa franquicia de Televisa surgió en pleno proceso de adaptación con Telemundo.
Ronald Day, entonces presidente de entretenimiento y director de contenidos de NBCUniversal Telemundo, buscaba diferenciar la adaptación latina en Estados Unidos de la versión anglo de ‘Big Brother’ que transmitía CBS.
“Le dije a Ronald que podíamos llamar el programa como quisiéramos, cualquier cosa que se nos ocurriera”, recuerda Laurens Drillich, presidente de Endemol Shine Latino, productora de Banijay Americas. “Dije: ‘Si quieres llamarlo la casa de los famosos, que es de lo que se trata el programa, puede llamarse así’. Le gustó y dijo que así se llamaría. En Televisa también quisieron ese nombre y en Colombia lo mismo… y todo surgió de un ejemplo”.
Según Drillich, el cambio de nombre funcionó por su simpleza y una cuestión generacional: “Aunque mucha gente conoce el libro ‘1984’ de George Orwell, casi nadie ya recordaba lo que quería decir ‘Big Brother is watching you’. ‘La casa de los famosos’, en cambio, es exactamente eso. Y por eso el nombre funciona”.
Pero más allá del nombre, el gran acierto de Endemol Shine Boomdog, a cargo de producir el formato, fue reformular por completo su estructura narrativa: lo que antes giraba en torno a nominaciones y galas semanales se transformó en una auténtica máquina de generación de contenido diario, diseñada para crear una necesidad constante de consumo.

“Lo que el equipo de México hizo de manera increíble fue crear esa necesidad de ver el show todos los días durante dos o tres horas, que es algo que no existe en ningún otro país”, asegura Drillich.
Para Alejandro Rincón, CEO de Endemol Shine Boomdog, la explicación de estos cambios va más allá de lo creativo. Según opina, ‘LCDLF’ es ante todo una respuesta industrial.
Es que cuando se creó, las cadenas latinoamericanas y el mercado US Hispanic buscaban contenido diario, en vivo y capaz de generar un flujo continuo entre la televisión, plataformas y redes sociales.
“Había una necesidad de cubrir el contenido de manera 360. Las networks necesitaban mover gente del free TV al streaming, y viceversa. Y los canales también necesitaban contenido en vivo para diferenciarse de las plataformas”, explica Rincón.
La solución fue integrar un formato probado, pero dentro de un nuevo sistema capaz de operar simultáneamente en lo lineal, lo digital y lo social. Ese movimiento dio como resultado un contenido con una enorme capacidad de insertarse en la conversación pública.
“Tenemos muchos datos como el rating, las redes sociales o la analítica, que demuestran el éxito y nos ayudan a tomar decisiones, pero la data más importante que tenemos es el estar presentes en la discusión pública. Que los temas del show aparezcan en la sociedad es nuestro indicador más relevante”, asegura Rincón.

Como lo resume Drillich, ‘LCDLF’ es ‘event television’. E incluso aunque no estés activamente viendo el show, sabes lo que está pasando. “Es como una Copa del Mundo: si preguntas en la calle, todo el mundo sabe de qué se trata”, compara.
Los números respaldan estas afirmaciones: finales de temporada que se convirtieron en los programas más vistos del año tanto en Telemundo como en Televisa; más de 43 millones de votos en una sola noche, más de 18.000 millones de visualizaciones de videos en redes sociales y una presencia diaria en tendencias nacionales durante más de dos meses consecutivos.

Frank Scheuermann, hoy chief content officer de Endemol Shine Boomdog, vivió ese fenómeno desde la operación interna. El ejecutivo y productor llegó al proyecto durante su primera temporada, cuando el reto era ofrecer algo novedoso y, al mismo tiempo, viable económicamente para una industria golpeada por la pandemia.
“Lo maravilloso del formato es que su núcleo es simple. Tiene mil capas alrededor, pero es fácil de ver, es entretenido y funciona en pantallas paralelas”, dice Scheuermann. Sin embargo, ese núcleo depende de la materia prima: los personajes.
“Los participantes llegan con su propio ADN, pero la casa los transforma. Algunos son muy famosos y no pasa nada dentro de la casa. Otros, como Wendy, muestran desde la primera entrevista lo que pueden generar. El público se enamoró de ella en una semana”, dice sobre Wendy Guevara, ganadora de la primera temporada de ‘LCDLF México’.
El casting se convierte así en una parte integral del éxito o fracaso del reality y actúa como una verdadera ingeniería emocional que define el ritmo, el tono y la capacidad expansiva del formato, algo que inevitablemente se traduce en consumo.
“‘LCDLF’ genera fandom. Y el fan quiere verlo todo. Por eso nosotros decimos que es como una vaca que da leche para todo: helado, yogurt, queso o lo que quieras. Si la vaca es buena, y la leche es buena… todo lo demás también lo será”, ejemplifica Scheuermann.
Otros dos elementos clave que destacan desde la productora son el talento humano detrás del programa y el hub de producción que Boomdog ha consolidado en la Ciudad de México.
“En cada visita, encuentro gente que aprendió a producir en el primer ‘Big Brother’ y que hoy forma a las nuevas generaciones. Ahora tenemos en México gente capaz de producir contenidos de esta calidad y cantidad. El lugar ideal para hacer non-scripted hoy es México”, afirma Drillich.

No son declaraciones vacías. El hub de producción de México produce back to back la versión local y la versión US Hispanic para Telemundo.
“Hacemos en nuestra casa el ‘Big Brother’ más grande del mundo en tiempo y en horas. Y al terminar, hacemos el segundo más grande. No damos abasto”, afirma Rincón.
Y ese expertise tiene como consecuencia el desarrollo de ideas originales, algo a lo que desde Boomdog han venido apostado. “Desarrollamos con Televisa ‘¿Cuál es el bueno?’, un formato que hoy tiene versiones en Noruega, Suecia y Perú. No es fácil lanzar contenidos originales en un mercado saturado”, destaca Scheuermann, y agrega: “‘LCDLF’ va a estar por mucho tiempo, pero nuestro trabajo es adivinar cuál es la siguiente tendencia. Todos nos vamos a la cama con esa idea, y despertamos pensando en lo mismo”.
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