La tele vuelve a sus inicios, ¿y si lo asumimos e innovamos?

Cuando con 17 años empecé en la TV, mi abuelo tenía unos 65 años y ya había innovado en la televisión en blanco y negro, a color y en el cable. En ese momento mi padre tenía 45 y estaba desarrollando la división internacional y de product placement de Telefe, “una nueva televisión”. En aquel momento, Adam Waltuch tenía 4 años. Hoy Adam es un ex-Google, ex-Netflix y actual ViX, todas empresas tecnológicas, y un gran estratega dedicado a generar crecimiento de estas súper plataformas a través de BTC, customer acquisitions, afiliados o growth marketing. La mitad de su terminología es incomprensible para generaciones anteriores y la palabra rating no le es una medida válida para su trabajo.

En estas cuatro generaciones con las que me tocó trabajar pude ver esta evolución, involución, cambio y reinvención de la televisión. En estos últimos cinco a diez años, le tocó innovar más de lo que lo hizo desde su creación.

Y en el cruce de todas estas generaciones fui testigo de lo que le cuesta el cambio a la tele.

Nuestra tele fue una más de todos los dinosaurios que no querían cambiar. Se aferró durante tanto tiempo a su modelo, que cuando recién en el 2020 se lanzó como industria al nuevo SVOD, ya una empresita de home video venía haciéndolo desde hacía 15 años y se había llevado a casi toda su audiencia.

Creo que la creatividad y la innovación siempre estuvieron presentes, pero dentro del marco del contenido. De aquí que gurús de la tele siempre fueron productores y programadores con olfatos únicos para generar contenidos capaces de mover masas. Miles y miles de historias y formatos diferentes, pero cuando alguien cuestionaba algo estructural… había lío.

A lo largo de los años, escuché frases como:

“Esto es así y va a seguir siendo así”;

“¿Pagar por un formato de TV? Si lo miro, lo copio y listo”;

“¡Por favor! Nadie va a ver la televisión en una computadora”;

“¡¿Gente jugando a un juego de computadora?! Absurdo. Es de micronicho”;

“¿Netflix? No tiene chances. Las películas me las bajo por Cuevana gratis”;

“Somos un SVOD y ofrecemos contenido premium, nunca vamos a tener publicidad…”.

Nos costó sudor, lágrimas y muchos egos caídos, pero llegamos a lo que parece un nuevo paradigma: todo un ecosistema audiovisual DIGITAL que se cruza y se debería retroalimentar.

Plataformas SVOD, con sus pares AVOD, redes sociales de talentos que impulsan sus contenidos, redes sociales de los propios contenidos que generan fandoms, canales programáticos para expandir mensajes e historias, plataformas de inteligencia artificial que escuchan y leen en cuestión de segundos billones de opiniones de las audiencias y nos dicen exactamente qué hay que producir y con qué actores, dándonos más información que mil millones de ratings juntos.

Sin embargo, hay algo que muchos olvidan pero que no cambió: seguimos siendo un medio de difusión.

Somos el medio que atrae audiencia a través del entretenimiento para la gran finalidad eterna: que una marca anuncie su producto a través nuestro. Llamémosle tele, llamémosle Instagram, TikTok, YouTube, Pluto, Tubi… e inclusive Netflix, Amazon, Disney o HBO. El negocio madre, el fundamento de cualquier medio de entretenimiento, es la publicidad y sus marcas.

El que le da la espalda o se olvida de esto no entendió su cometido final.

Y para escalarlo, hay que hacer el mejor contenido posible, a veces desde la perspectiva de la calidad y otras de la de un simple influencer que mueve 20 millones de personas con cada video casero.

Luego de haber sido parte del desarrollo de la industria del formato en sus inicios, de explorar los eSports hace 10 años, de colaborar con el aterrizaje de Netflix hace 13 y de otros emprendimientos, hoy elegí desarrollar el negocio de la integración de marca en series de streaming. Una vez más, es algo que veo que en Estados Unidos lo están haciendo muy bien, tanto en la calidad artística como a nivel estratégico para la marca.

Grateful está dedicado a crear una metodología en donde podamos mejorar la experiencia de integrar marcas en series de streaming de América Latina, utilizando tecnología propia que encuentra afinidades entre marcas e historias. Queremos ayudar a plataformas y productores a que las marcas sean un gran asset artístico y económico, y ayudar a las marcas a elevar su mensaje y potenciar sus medios a través de grandes historias y grandes talentos.

Hoy y mañana, la tele va a necesitar seguir innovando. Espero que ahí me encuentren siempre.

Redacción Cveintiuno 06-10-2022 ©cveintiuno

LA FIRMA DE HOY

Ariel Tobi
CEO y fundador
Grateful Smart Integrations

Con casi 30 años en la industria de la televisión, Ariel se ha especializado en la creación y desarrollo de negocios, principalmente en producción y distribución internacional. Inició su carrera en 1993 como ejecutivo de ventas publicitarias en Canal 9 de Argentina, donde desarrolló su departamento internacional. También integró los equipos de distribución de formatos de Fremantle y de Endemol.

Sin embargo, sus mayores hitos fueron en el mundo independiente. Con 22 años fundó Raza Producciones, luego lanzó una distribuidora de formatos internacionales, y más adelante creó Snap TV, en asociación con MarVista Entertainment. Allí fue parte clave en el desembarco de Netflix en América Latina antes de Europa, y desarrolló YaSports y Purga, de los primeros servicios SVOD de la región. En 2018 vendió Snap TV a Hemisphere Media Group. Desde 2021 dirige Grateful Smart Integrations, su nueva empresa dedicada a la integración de marcas en series premium en Latam.

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